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Sergio Llull, una leyenda que se resiste a dejar de hacer historia

El capitan del Real Madrid alcanza los 700 partidos en la ACB y supera los 7000 puntos con el conjunto blanco


El escolta balear celebró sus 700 partidos en la Liga Endesa con una actuación determinante en la victoria del Real Madrid frente al Surne Bilbao Basket (119-84). Sus 19 puntos, con cinco triples anotados, muchos de ellos marca de la casa, le convirtieron en el máximo anotador del encuentro y le permitieron superar los 7.000 puntos en la competición con la camiseta madridista.

Su aportación llegó en una mañana muy plácida para el conjunto de Pedro Martínez, que encarriló el triunfo desde el primer cuarto con un espectacular 36-13 y terminó firmando un récord de 20 triples en un partido de ACB. En ese contexto, Llull volvió a demostrar que, incluso con un papel muy diferente al de sus años en máxima plenitud, conserva la capacidad de ser el protagonista de su equipo. Su acierto exterior y su confianza para asumir lanzamientos fueron una muestra más de que sigue siendo un recurso ofensivo al que sigue siendo imposible de defender si entra en trance.

700 partidos que explican una carrera excepcional

Alcanzar los 700 encuentros en la ACB no es una cifra al alcance de muchos. Hacerlo con el peso que ha tenido Llull en el Real Madrid convierte el registro en algo todavía más significativo. El balear ha disputado 689 de esos partidos con el equipo blanco, con el que ha construido una trayectoria de dos décadas y se ha convertido en uno de los grandes referentes de su historia reciente.

Su legado, además, no se limita únicamente a la longevidad. Llull ha conquistado nueve títulos de Liga con el Real Madrid, ha sido elegido MVP de la competición y ha recibido dos veces el reconocimiento como mejor jugador de las finales. También ha formado parte del mejor quinteto de la ACB en tres ocasiones. Un palmarés que refleja su importancia en una etapa especialmente exitosa del club.

Un papel diferente, la misma personalidad

La evolución de Llull también se explica a través de los minutos y de la función que desempeña en el equipo. El jugador que durante años asumió una enorme responsabilidad en la creación ofensiva y en los momentos decisivos convive ahora con una plantilla amplia, llena de alternativas exteriores y jugadores capaces de generar ventajas. Su papel ya no pasa por sostener al equipo durante largos tramos, sino por aportar experiencia, amenaza desde el perímetro y capacidad para cambiar un partido en una secuencia corta.

Esa gestión exige encontrar el equilibrio entre dos necesidades: aprovechar lo que Llull todavía puede ofrecer y administrar sus esfuerzos en una temporada muy larga y donde deberán gestionarles los partidos entre competición domestica y Euroliga, ya que no se trata de medir su importancia únicamente por el tiempo que permanece en pista.

La gestión de Pedro Martínez será importante en ese proceso. El técnico ha destacado la amplitud de su plantilla y la necesidad de repartir los minutos y los roles para que todos los jugadores se sientan importantes. Llull, además, todavía no había debutado en la Euroliga esta temporada en el momento del encuentro ante Bilbao, por lo que su participación en la competición europea será otro aspecto a observar en la distribución de responsabilidades. La temporada es muy larga, y cuando lleguen los momentos de dar descansos a los exteriores titulares, el capitán estará ahí.

El reto está en evitar que la reducción de protagonismo se interprete como una pérdida de relevancia. Llull no necesita tantos minutos ni tantos tiros como en otras etapas para influir en el juego. Su experiencia para ayudar a todos sus compañeros, su capacidad para castigar desde el triple y su familiaridad con los escenarios de máxima presión siguen siendo herramientas valiosas para un Real Madrid que aspira a competir por todos los títulos, por eso le renovaron una temporada más.

Mucho más que una estadística

La trayectoria de Sergio Llull está marcada por una característica que no siempre aparece en las estadísticas: su disposición a asumir la responsabilidad. Su estilo nunca ha estado ligado a la prudencia. Durante años, sus lanzamientos lejanos y su capacidad para decidir partidos en los últimos segundos se convirtieron en parte de la identidad del Real Madrid. Esa personalidad sigue presente,  nunca desaparecerá, aunque ahora deba aportar más en otras facetas.

En una plantilla renovada y con nuevas referencias ofensivas, Llull continúa encontrando espacios para aportar. Ya no tiene que cargar con el peso de ser la principal referencia ofensiva del equipo, pero conserva algo que no depende del tiempo que pase en pista: la confianza para aparecer cuando el partido lo exige. Ante el Bilbao volvió a hacerlo, y lo hizo en una jornada que quedará señalada en su trayectoria.

Porque los récords sirven para medir lo conseguido, pero ser una leyenda se demuestra de otra manera: encontrando todavía la forma de ser importante