Las condiciones de la pista de Singapur condicionaron una accidentada carrera al Sprint que vio cómo Max Verstappen ganaba tras el trompo inicial de George Russell y el posterior choque de los dos pilotos de McLaren


El asfalto de Marina Bay amaneció bajo una tromba de agua que obligó a retrasar la salida oficial y a montar neumáticos intermedios en todos los monoplazas. Con el asfalto completamente anegado en las primeras curvas, la tensión se palpaba en el ambiente mientras los pilotos completaban las dos vueltas de formación previstas. Sin embargo, la tregua duró apenas unos segundos cuando los semáforos se apagaron y el cielo amenazaba con seguir complicando la visibilidad de los competidores.

En la salida, Max Verstappen perdió la primera posición frente a un fulgurante George Russell que aprovechó el hueco con precisión milimétrica. A pesar de ese revés inicial, el piloto de Red Bull supo mantenerse a flote mientras el caos se desataba con un trompo que dejó fuera de combate al propio Russell. Con este panorama, el neerlandés heredó el liderato provisional de la Sprint.

Las incidencias no tardaron en sucederse en varios puntos del trazado urbano debido a las zonas de agua estancada que sorprendieron a más de uno. Con esto, la dirección de carrera tuvo que desplegar el coche de seguridad para limpiar los restos de los monoplazas accidentados y asegurar la integridad de la pista. Así, la jerarquía de la parrilla se descolocó por completo antes de llegar al ecuador de la prueba.

El desenlace entre incidentes y la estrategia de los favoritos

Las últimas vueltas de la sprint se convirtieron en un ejercicio de supervivencia donde mantener el coche sobre el carril mojado era la única prioridad. En este contexto, la batalla fratricida dentro de la escudería de Woking terminó por dinamitar sus opciones de podio. Lando Norris se lanzó con todo hacia su compañero de equipo en busca de una posición de honor, pero ambos terminaron fuera de la pista.

Este error abrió la puerta para que Lewis Hamilton consolidara una valiosa segunda plaza tras exprimir al máximo el rendimiento de su Ferrari bajo la lluvia. «He tenido una mega salida y me encanta correr bajo lluvia, aunque luego ha sido muy difícil acercarme para adelantar«, reconoció el británico al término de la carrera. Por su parte, Charles Leclerc completó el podio después de sufrir problemas graves con la degradación y un equilibrio excesivamente agresivo en su monoplaza.

La bandera a cuadros selló una victoria clave para Verstappen, quien sin embargo se mostró cauto de cara a la cita dominical. «La salida ha sido terrible y si me pasa mañana, se acabó«, advirtió el neerlandés consciente de que el rendimiento real aún debe confirmarse en la carrera larga. Con todo este panorama, la tensión se traslada ahora al garaje y a los despachos mientras la Fórmula 1 aguarda el inicio de la sesión de clasificación.