El piloto asturiano saldrá decimoctavo en el Gran Premio de Países Bajos tras verse frenado por el tráfico de Zandvoort, aunque destaca que el coche está ya a solo 1,3 segundos del líder


Fernando Alonso no pudo pasar de la decimoctava plaza en la sesión de clasificación disputada este sábado en el circuito de Zandvoort. El piloto asturiano quedó fuera a las primeras de cambio tras un último intento marcado por los problemas para rodar con aire limpio sobre el asfalto neerlandés.

La eliminación en la Q1 frena las aspiraciones del equipo en un trazado donde adelantar el domingo resulta casi imposible. Sin embargo, el piloto español quiso restar peso al resultado final de la tabla para poner el foco en la progresión que ha experimentado el coche en las dos últimas carreras.

El tráfico arruinó el último intento en la Q1

La última tentativa del asturiano quedó condicionada antes incluso de abrir la vuelta cronometrada definitiva. Alonso se quedó atrapado detrás de un monoplaza de Haas mientras preparaba los neumáticos, perdiendo la temperatura adecuada en las gomas para afrontar el giro con garantías.

Al cruzar la línea de meta y confirmar la eliminación, el bicampeón golpeó el volante con rabia y lamentó por radio que el plan diseñado desde el muro hubiera salido tan mal. A pesar del golpe, su intento anterior le había colocado duodécimo con un tiempo que le permitía pasar el corte con holgura.

En este contexto, la falta de ritmo en ese instante final impidió aprovechar la constante evolución del asfalto holandés. Una mala gestión del tráfico echó por tierra el pase a una Q2 que el monoplaza tenía al alcance de la mano.

La mejora del coche recorta la distancia con la cabeza

Lejos de mostrarse hundido por el resultado del sábado, Alonso prefirió centrarse en los datos de telemetría que confirman el paso adelante de Aston Martin. Las piezas introducidas en el chasis y la evolución del motor Honda han cambiado por completo la cara del monoplaza respecto al inicio del año.

El piloto español detalló la mejora numérica ante los micrófonos de la prensa: «Hace unas carreras estábamos a cuatro segundos y medio y ahora estamos a 1,3 de Piastri en Q1«. Además, el asturiano insistió en que el margen con la salvación fue mínimo: «En Budapest estábamos en Q2 y aquí nos hemos quedado a lo mínimo, a una décima«.

Con esto, los números demuestran que la estructura británica empieza a salir del pozo en el que estaba metida. El coche ya responde como se esperaba en el paso por curva lenta y media, donde rueda a la par de sus rivales directos.

La velocidad en recta sigue siendo el gran problema

El análisis del comportamiento del AMR26 demuestra que el paso por las curvas ya no es el talón de Aquiles de la estructura. El monoplaza ha ganado consistencia y permite a los pilotos atacar en los sectores más técnicos del trazado.

Alonso confirmó estas sensaciones tras bajarse del coche en el corralito de prensa: «En las curvas no solo no perdemos nada con los de la zona media si no también con los líderes, nos acercamos más y más«. No obstante, reconoció que el monoplaza sigue sufriendo en las zonas rápidas: «Seguimos con el déficit en las rectas«.

Así, el trabajo de los ingenieros se centrará en pulir el software y la entrega de potencia de cara a los próximos grandes premios del calendario. La base del coche funciona, pero todavía hace falta ganar velocidad punta para poder pelear de verdad en la carrera.