Continúa el escándalo en River en medio de la racha de derrotas consecutivas
River no comenzó de la mejor manera el Torneo Clausura 2026 de la Liga Profesional y está al borde de una crisis deportiva. Con cinco derrotas consecutivas (entre torneo y Copa Argentina), algo que no sucedía desde 1911, al entrenador Eduardo Coudet se le acaban las ideas, mientras aún aguarda por nuevos refuerzos. Sin embargo, el conflicto también está fuera de la cancha, donde un grupo de jugadores fue marginado de las prácticas sin motivos.
Tras el primer semestre de 2026 y en plena crisis de resultados (con una racha negativa histórica), la dirigencia —con el nuevo director deportivo Pablo Longoria a la cabeza y el aval de Eduardo Coudet— decidió marginar a un grupo numeroso de jugadores del plantel profesional. Mientras algunos siguen entrenando en soledad, los que ya consiguieron nuevos equipos comenzaron a dar su versión de los hechos en el predio Cantilo.
Germán Pezzella (defensor), Fabricio Bustos (defensor), Matías Viña (defensor), Kevin Castaño (mediocampista), Giuliano Galoppo (mediocampista), Matías Galarza Fonda (mediocampista), Kendry Páez (mediocampista) y Santiago Lencina (mediocampista), son los jugadores que restan de desvincularse del club. En tanto, Ian Subiabre, Maximiliano Salas, Paulo Díaz, Maximiliano Meza y Alexander Woiski también formaban parte o iniciaron en este grupo de apartados, pero ya se desvincularon o fueron transferidos a otros clubes.

Uno de los casos más resonantes fue el de Maximiliano Salas, quién ya arregló su salida a Independiente Rivadavia de Mendoza. Llega a pedido de Alfredo Berti para ocupar el lugar dejado por Sebastián Villa y con la chance de jugar la Copa Libertadores, a préstamo sin cargo y con opción de compra cercana a los 4 millones de dólares por el 50% del pase.
Las declaraciones de Salas
Antes de sumarse a la Lepra, Salas rompió el silencio con declaraciones duras en Radio La Red: “Estoy muy enojado con River, nos trataron muy mal. No merecíamos terminar así. Hay formas de tratar a un jugador, pero esto no estuvo bien. En los últimos meses no me sentí jugador. Se tomó la decisión de apartar a algunos jugadores, no la comparto, porque más allá de futbolistas, somos personas”.
Sin embargo, lo que más encendió la polémica fue referido a los últimos meses de entrenamiento:
«No está bueno estar encerrado en el container porque ante todos somos humanos. Había que meterle la mejor onda y levantar a los compañeros».La marginación masiva generó malestar interno y externo. Coudet llegó a señalar públicamente que fue una decisión dirigencial. Mientras tanto, varios de los que aún permanecen en Cantilo (Pezzella, Bustos y otros) siguen sin destino claro, aunque el club flexibilizó su postura inicial (solo ventas definitivas) y ahora acepta préstamos con opción de compra futura.