LeBron James ha puesto fin a semanas de rumores y ha anunciado su fichaje por los Philadelphia 76ers
LeBron ha firmado un contrato de dos temporadas por 8 millones de dólares, con opción de jugador para ampliarlo a una tercera. La noticia, confirmada por su agente Rich Paul a ESPN, cierra el culebrón de la agencia libre más esperado del verano y pone fin a ocho años de LeBron en Los Angeles Lakers.
El anuncio llega tras un arranque de agencia libre muy movido, en el que el astro de 41 años había informado a los Lakers de su intención de cambiar de equipo, con pretendientes como Golden State Warriors, Miami Heat y Minnesota Timberwolves disputándose su incorporación. Finalmente, James disipó los rumores que lo situaban muy cerca de Miami Heat y se decantó por Philadelphia.
En su mensaje en redes sociales, el propio jugador explicó que necesitaba decidir si todavía amaba el juego, y aseguró que sigue teniendo más para dar. También dejó una frase que ha dado la vuelta al mundo del baloncesto: definió esta etapa como «mi última decisión», subrayando que ya no juega por dinero ni por su familia, sino por encontrar un nuevo sentido a su carrera.
Con esta incorporación, los 76ers suman su segundo ex-MVP de las Finales en un mismo verano, después de haber adquirido a Jaylen Brown procedente de Boston Celtics. El quinteto que se dibuja en Philadelphia (Tyrese Maxey, V.J. Edgecombe, Brown, James y Joel Embiid) acumula 36 selecciones al All-Star y cinco premios MVP entre sus miembros, lo que convierte al equipo en uno de los grandes aspirantes al título en la Conferencia Este.
En lo estrictamente táctico, el fichaje resuelve varios problemas de golpe. Maxey aporta el manejo de balón y la velocidad en transición que LeBron, a sus 41 años, ya no puede sostener durante 82 partidos; eso le permite operar más como ala-pívot organizador, leyendo el juego desde el poste bajo, un rol que ya venía asumiendo en sus últimas temporadas en Los Ángeles. Embiid, cuando está sano, le da a Philadelphia el ancla defensiva y el segundo creador interior que LeBron nunca tuvo con esa jerarquía en los Lakers, mientras que Jaylen Brown añade un anotador de élite capaz de generar su propio tiro y liberar a LeBron de la responsabilidad de crear en los últimos minutos. Edgecombe, más joven, se perfila como el defensor de perímetro que proteja a un LeBron que cada vez rinde menos en esa faceta.
El riesgo evidente es la salud: entre Embiid y LeBron suman un largo historial de lesiones, y encajar minutos, roles y jerarquía de balón en un vestuario con tantos egos de peso no será automático. Aun así, la mejoría física de Embiid fue, según se ha filtrado, uno de los factores que más pesó en la decisión de James de elegir Philadelphia, señal de que el propio jugador ve compatibilidad real en ese frontcourt.
Philadelphia lleva 43 años sin ganar un título, una sequía que el propio LeBron ya rompió una vez en Cleveland, donde puso fin a 52 años sin campeonato. De completar su contrato, James alcanzaría las 25 temporadas en la NBA, ampliando el récord histórico que ya posee, y regresa así a la Conferencia Este, donde forjó gran parte de su leyenda, esta vez con la misión de encajar como pieza complementaria en lugar de protagonista absoluto.
