Minnesota, Brooklyn y Chicago cierran un movimiento a tres bandas que dice mucho de la estrategia de cada franquicia y cierra el círculo de uno de los traspasos más comentados de los últimos años
Los Timberwolves envían a Julius Randle y el pick número 28 del draft a los Brooklyn Nets. A cambio, Minnesota se lleva la elección número 33, mientras que los Bulls reciben a Nic Claxton desde Brooklyn. El gran beneficiado en términos deportivos, sin embargo, es Chicago.
Minnesota, operación limpieza
El mensaje de los Wolves es claro: Randle sobra. Con este movimiento, la franquicia se deshace de un contrato con dos años y cerca de 68 millones de dólares restantes, situándose holgadamente por debajo del impuesto de lujo y liberando margen para acometer otros movimientos en el mercado. El traspaso genera además una excepción de 33 millones, lo que amplía aún más el márgen de maniobra de Tim Connelly de cara al verano.
Que Minnesota acepte recibir apenas un pick de segunda ronda a cambio de un jugador que promedió 21 puntos la temporada pasada habla por sí solo. La operación también abre el camino para que Naz Reid, cuyo potencial nunca ha encontrado minutos de titular junto a Randle, asuma por fin ese rol en la zona que lleva tiempo mereciendo.
El movimiento, además, clausura definitivamente el capítulo Karl-Anthony Towns. Towns, que llegó a Nueva York en ese traspaso, ha sido clave en el campeonato de la NBA de los Knicks, terminando así con décadas de sequía. Randle vuelve a Nueva York, pero como Net, y Minnesota lo deja marchar pagando el precio de hacerlo: un pick de primera ronda incluido.
Chicago roba en el mercado
El gran ganador silencioso es Chicago. Claxton llega a los Bulls con dos años garantizados de contrato por 23,3 y 21 millones respectivamente, y prácticamente sin coste deportivo para la franquicia. El pivot promedió 11,7 puntos, 6,9 rebotes y 1,1 tapones con un 57% en tiro la pasada temporada, y su condición de jugador defensivo de élite lo convierte en un complemento ideal para la construcción en curso de los Bulls junto a Josh Giddey. Un cambio de aires tras años duros en Brooklyn puede ser exactamente lo que necesitaba.
Brooklyn mira al futuro con Randle
Los Nets asumen los aproximadamente 69 millones de dólares del contrato de Randle durante las próximas dos temporadas, pero lo hacen desde una posición de estabilidad financiera que les permite absorber ese gasto sin comprometer su reconstrucción. Con Randle y Michael Porter Jr. en plantilla, Brooklyn podría aspirar a entrar en la zona de play-in, lo que también encaja con las nuevas reglas anti-tanking de la liga. Además, los Nets mejoran cinco posiciones en el draft, pasando a disponer de las elecciones 6, 28 y 43 en la primera jornada del martes.
Un traspaso con tres lecturas distintas que, como tantos otros en la NBA moderna, se recordará no tanto por lo que ocurra esta noche en el draft, sino por lo que pase en las próximas temporadas.
