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La FIFA ha impuesto pausas de hidratación obligatorias en los 104 partidos del Mundial 2026, una en cada parte, alrededor del minuto 22, con una duración de tres minutos. Y lo que parecía una medida sanitaria se ha convertido en uno de los temas más polémicos del torneo


Oficialmente, la justificación es la salud de los jugadores ante el calor de junio y julio en Estados Unidos, México y Canadá. Pero detrás de esa explicación hay otra realidad: desde marzo, la FIFA permite a las televisiones vender publicidad durante esos tres minutos. Y ahí es donde empieza el problema.

En el partido inaugural entre México y Sudáfrica ya se vio el primer síntoma. La pausa terminó, los jugadores estaban listos para seguir, pero el árbitro tuvo que esperar porque la cadena estadounidense todavía no había acabado sus anuncios. Tres minutos que sobre el papel parecen poco, pero que en la práctica se alargan según lo que necesite vender la televisión, no según lo que necesite el partido.

Y eso cambia el juego. Un equipo que está en racha, presionando arriba, con el rival incómodo, de repente tiene que parar. Tres minutos —o más— son suficientes para que un entrenador reorganice la defensa, cambie el plan y rompa la dinámica que el otro equipo había conseguido sobre el campo. Antes esto solo pasaba si había una lesión o si hacía mucho calor. Ahora pasa siempre, esté lloviendo o haciendo 20 grados, como ocurrió en la inauguración en Ciudad de México.

Muchos aficionados ya hablan de «americanización» del fútbol, comparándolo con la NFL o la NBA, deportes pensados para la televisión y sus anuncios. Y no es una sensación exagerada: la propia final del torneo tendrá un espectáculo de descanso al estilo Super Bowl, que alargará el medio tiempo hasta cerca de media hora.

La pregunta que queda en el aire es si la FIFA está protegiendo a los futbolistas o protegiendo sus ingresos publicitarios, que ya rondan los 4.000 millones de dólares en este Mundial. Porque, de momento, el resultado en el césped es el mismo: partidos más largos, más cortados, y un poco menos de fútbol.