A seis días del debut mundialista, el cuerpo técnico del Tri prioriza el orden defensivo en el CAR para evitar que los descuidos de Toluca se repitan en el Estadio Azteca
La euforia por el contundente 5-1 sobre Serbia en el Nemesio Díez empieza a disiparse en el seno de la Selección Mexicana, dando paso a la fría autocrítica. Fiel a su estilo perfeccionista y pragmático, Javier Aguirre no se ha dejado cegar por el festival de goles. El cuerpo técnico nacional sabe perfectamente que el desajuste defensivo del minuto 19, que permitió el gol de Petar Stanić, es el tipo de error que en una Copa del Mundo liquida las aspiraciones de cualquier anfitrión. Por ello, la agenda de hoy viernes en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) está volcada por completo a un plano: el blindaje de la línea baja.
Los reportes posteriores al encuentro indican que «El Vasco» pondrá especial énfasis en la comunicación de las laterales y las coberturas de la pareja de centrales integrada por César Montes y Johan Vásquez. Aunque la ofensiva tricolor demostró una pegada temible comandada por la jerarquía de Raúl Jiménez, la vulnerabilidad mostrada en las transiciones rápidas de los europeos dejó una sensación de fragilidad que Sudáfrica, un rival con un despliegue físico infinitamente superior al de Serbia, buscará explotar el próximo 11 de junio.
El margen de maniobra se reduce a seis días. El último ensayo general dejó grandes certezas en ataque, pero la prioridad absoluta de Aguirre de cara al partido inaugural será recuperar la solidez de un bloque que no regale absolutamente nada. En los torneos de máxima exigencia, los equipos se arman de atrás hacia adelante, y el estratega mexicano prefiere corregir con un marcador a favor que lamentar una distracción en el escenario más importante del año.
