El Atlético de Madrid persigue su undécimo trofeo copero en la final de Sevilla tras una trayectoria histórica con diez títulos y diecinueve finales disputadas
El equipo rojiblanco ya está con la mirada puesta en Sevilla. El grupo de Diego Pablo Simeone viaja a la capital hispalense con una idea clara: recuperar el trono de una competición que no gana desde hace más de una década.
De hecho, la afición colchonera empezará a teñir de rojo y blanco todas las zonas aledañas a La Cartuja en pocas horas. Con este viaje, el club busca añadir un nuevo éxito a una temporada marcada por un mes de abril para el recuerdo.
De los triunfos en el Bernabéu al hito de Pantic en 1996
El historial del Atlético en el torneo del KO se explica a través de sus diez títulos conquistados. Su hegemonía comenzó a forjarse con fuerza en los años 60, cuando logró tres trofeos que cambiaron la dimensión del club.
Destacan especialmente las victorias de 1960 y 1961 ante el Real Madrid en su propio campo. Unos triunfos que rompieron complejos y establecieron la fama del equipo como un especialista en finales directas contra grandes rivales.
Más adelante, el año 1996 supuso la cima absoluta con el recordado Doblete nacional. Un remate de cabeza de Milinko Pantić frente al Barcelona en Zaragoza permitió levantar un trofeo que todavía hoy emociona a los más veteranos.
Y es que, ese triunfo no fue una casualidad, sino el resultado de un bloque sólido que dominó el fútbol español ese año. Aquella noche sirvió para confirmar que el club sabía sufrir y ganar en los momentos de máxima presión.
El factor Simeone y el recuerdo pendiente frente a los donostiarras
La llegada del técnico argentino en 2011 cambió la mentalidad de una plantilla que llevaba años alejada de los títulos coperos. El punto álgido ocurrió en 2013, cuando ganaron la décima en otra noche para el recuerdo en Chamartín.
Aquel partido terminó con una sequía de catorce años sin ganar al eterno rival. Los goles de Diego Costa y Miranda permitieron que el capitán levantara una copa que supuso el inicio de una era dorada.
Sin embargo, el partido de este sábado en Sevilla también tiene una carga de revancha histórica necesaria. Muchos recuerdan la final de 1987, donde la Real Sociedad le arrebató el título a los madrileños en la tanda de penaltis.
Aquel empate a dos goles tras la prórroga dejó una herida abierta que ahora los jugadores actuales pueden cerrar. Por otro lado, el contexto actual obliga al equipo a no fallar ante una oportunidad que se ha resistido durante años.
La expedición sabe que ganar en Sevilla supondría el undécimo trofeo copero para las vitrinas del Metropolitano. En este escenario, la experiencia en finales será la principal baza de un grupo que quiere volver a hacer historia este fin de semana.
