Con un largo recorrido en la base colchonera, el actual jugador del Rayo Majadahonda ha adoptado el mote de uno de sus referentes de la infancia
Jorge San José, conocido en el mundo del fútbol como “Koke”, es un jugador interior con muchas similitudes con el jugador que le da su apodo. El Atlético de Madrid ha sido el principal club de formación de Koke San José, tras un breve paso por el Club Zona Norte, entidad donde se inició en el fútbol.
Siguiendo la estela del capitán rojiblanco, Koke se desempeña habitualmente como mediocentro defensivo (posición de “6”), destacando por su buen trato de balón y por una gran capacidad para abarcar campo y estar cerca de las acciones en fase defensiva. Pese a que la posición mencionada sea la más habitual, se desenvuelve con comodidad en estructuras de doble pivote haciendo gala del recorrido que atesora.

En la actual temporada está siendo protagonista en el Rayo Majadahonda, en el quinto grupo de Segunda RFEF. El equipo está desarrollando una muy buena temporada, puesto que desde la jornada 11 hasta la actualidad (28) mantienen el primer puesto de la tabla, con muchas opciones de lograr el ascenso directo a Primera RFEF.
Desde sus inicios, y siendo consciente de su capacidad técnica, el sueño de Koke ha sido llegar a la élite. En ese proceso, el conjunto colchonero ha sido el club que le ha acompañado en su proceso formativo desde la categoría benjamín hasta una cesión en el Atlético Madrileño (primer filial del equipo de Primera División).
A lo largo de estos doce años en el club, ha tenido la posibilidad de vivir experiencias increíbles: participar en dos ediciones de la Liga Promises, convocatorias habituales con la Selección Madrileña, títulos de Liga madrileña en las máximas categorías, entrar en sesiones de entrenamiento con el primer equipo y una convocatoria con la Selección Nacional sub-15, la cual recuerda con un cariño especial y para él fue como un reconocimiento al trabajo realizado.
La temporada que formó parte del Juvenil A la recuerda de un modo especial, ya que fue la más intensa y estuvo plagada de recuerdos que permanecerán siempre en su memoria. Ese año compitió en la Copa del Rey, la Copa de Campeones, a la que accedieron tras quedar segundos en liga, y la UEFA Youth League, donde tuvo la oportunidad de enfrentarse a varios de los mejores equipos de Europa.
Tras culminar su desarrollo en el fútbol base, salió cedido al C.D.E. Ursaria, un equipo de la Comunidad de Madrid, en Segunda RFEF. Allí tuvo la oportunidad de curtirse en un contexto más exigente como es el del fútbol semiprofesional, y así lo hizo, gracias a que contó con muchos minutos que le sirvieron para seguir creciendo. Tras esta breve etapa, regresó al
Atlético de Madrid C en una categoría inferior y finalmente recaló en el Rayo Majadahonda, su actual club.
