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La selección azzurra se juega en la repesca pisar un Mundial 12 años después


Parece increíble que la segunda selección nacional con más Mundiales vaya a jugarse por tercera vez consecutiva la clasificación a la fase final de la Copa del Mundo en la repesca. La edición de 2018 fue la primera sin la selección italiana en 60 años, aquel partido ante Suecia fue un golpe muy difícil de digerir para uno de los países que más intensamente vive el fútbol de su selección, pero lo de 2022 ante Macedonia del Norte fue directamente una odisea incomprensible, por segunda edición consecutivo, Italia no participaría en un Mundial.

Debido a todo este contexto es que los próximos partidos, primero contra Irlanda del Norte, y en caso de victoria, contra el vencedor de la semifinal que enfrenta a Gales y Bosnia, son los más importantes de Italia en este siglo. Y decir esto no es poco, Italia ha ganado un Mundial y una Eurocopa en los últimos 26 años, pero perderse un Mundial por tercera vez consecutiva supondría un golpe tan grande como lo fueron estas dos victorias. Pero esta situación no es mera casualidad, es la consecuencia de la degradación de un fútbol que dominó en la época de los 90 y 00, pero que desde 2010 no levanta cabeza.

La involución en el fútbol formativo italiano es una realidad en los últimos 15 años, Italia se ha quedado muy atrás respecto a la producción de talento que vemos en sus competidoras históricas como Inglaterra, España, Francia, Alemania o Portugal. Y esto se traslada también al nivel de su liga y sus clubes, la Serie A está cada vez más cerca de Bundesliga y Ligue 1 que de la Premier League o LaLiga, y decir esto de una competición que durante dos décadas acumuló el mayor talento del mundo repartido entre sus clubes es desastroso.

Cuando analizas la última convocatoria de Italia para este parón de marzo, salvo Donnarumma y puede que Dimarco, no encuentras ningún top-10 en su posición, y ya si nos vamos a los puestos de ataque la situación es dramática, el referente ofensivo es Retegui. El panorama del fútbol italiano es, como se puede ver, poco esperanzador, pero aún así, todos rezamos por su clasificación, porque un Mundial sin Italia es menos Mundial, y porque escuchar el himno gritado con la máxima pasión posible por todos los jugadores  ya se ha convertido en un ritual de cada competición de selecciones.