Un vendaval ‘red’ borró al Galatasaray con un 4 – 0 que devuelve al equipo de Slot al primer plano europeo
El Liverpool necesitaba una actuación convincente para recuperar autoridad en la UEFA Champions League, y la encontró en una noche en la que Anfield volvió a ser ese escenario capaz de transformar dudas en convicción. El conjunto de Arne Slot, obligado a remontar la desventaja mínima del partido de ida, respondió con una versión arrolladora que dejó sin respuesta al Galatasaray, superado por intensidad, ritmo y una presión que no concedió respiro.
El plan del técnico neerlandés fue claro desde el inicio: atacar con amplitud, acelerar cada transición y obligar al rival a defender muy cerca de su área. La propuesta turca, basada en cortar el ritmo y buscar interrupciones constantes, apenas resistió mientras Ugurcan Çakir sostuvo a su equipo con intervenciones de mérito ante los intentos de Hugo Ekitike, Mohamed Salah y un hiperactivo Dominik Szoboszlai.
El primer golpe llegó tras una acción preparada que descolocó por completo a la defensa visitante. Un córner ejecutado en corto por Alexis Mac Allister terminó en la frontal, donde Szoboszlai apareció sin marca para conectar un disparo seco que abrió el marcador y encendió a un estadio que ya olía a remontada. El húngaro, protagonista absoluto en la zona de creación, volvió a ser determinante al provocar un penal que pudo ampliar la ventaja, aunque Salah no logró convertirlo.
El Galatasaray regresó del descanso con la intención de resistir, pero el Liverpool encontró la eficacia que le había faltado. En apenas diez minutos, el conjunto inglés liquidó la eliminatoria con tres golpes consecutivos. Primero, Ekitike culminó una jugada colectiva al segundo palo tras asistencia de Salah. Después, Ryan Gravenberch aprovechó un rebote para firmar el tercero. Y finalmente, el propio Salah, insistente durante todo el encuentro, conectó un zurdazo desde la frontal que se coló en la escuadra para el 4 – 0 definitivo.
La superioridad local fue tal que incluso tres tantos fueron anulados por el VAR, dos de Mac Allister y un autogol previo, sin que ello alterara la sensación de dominio absoluto. El Galatasaray, sostenido durante gran parte del encuentro por su portero, terminó desbordado por un rival que recuperó su mejor versión en el momento más oportuno.
El Liverpool avanza así a los cuartos de final, donde se reencontrará con el Paris Saint-Germain de Luis Enrique, un duelo que promete emociones fuertes y que llega con los ingleses revitalizados tras una de sus noches europeas más completas de la temporada.
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