El equipo alemán presenta el W17 para liderar la revolución técnica de la Fórmula 1 con motores híbridos de potencia eléctrica compartida y aerodinámica activa
El silencio en los talleres de Brackley ha dado paso a un zumbido eléctrico que anticipa una transformación histórica. Las flechas plateadas se preparan para cruzar el umbral de 2026 con una ambición que recuerda a sus años de gloria absoluta. La marca de la estrella no solo estrena monoplaza, sino que abraza una identidad técnica completamente renovada.
Las maquetas y los renders han dejado de ser secretos para mostrar un diseño que desafía las convenciones aerodinámicas actuales. Sin embargo, este cambio no es meramente estético, pues responde a la necesidad de adaptarse a un reglamento que prioriza la agilidad y la sostenibilidad. Con esto, Mercedes pretende recuperar el terreno perdido frente a los equipos que dominaron el efecto suelo.
W17: El concepto técnico que busca la hegemonía
El nuevo Mercedes W17 no es una evolución del monoplaza anterior, sino una ruptura conceptual necesaria para sobrevivir a la normativa 2026. Con dimensiones más reducidas, el coche presenta una distancia entre ejes de 3.400 mm y una anchura que cae hasta los 1.900 mm. Con esto, los ingenieros dirigidos por James Allison han logrado una reducción de peso significativa de 30 kilogramos respecto a su antecesor.
La estética del coche combina el negro dominante con el regreso triunfal del plateado en la parte superior, dividido por el característico verde/azul de Petronas. Sin embargo, lo más relevante se encuentra en su gestión del flujo de aire hacia la zaga. El W17 abandona definitivamente los experimentos de «cero pontón» para adoptar una línea más convencional pero extremadamente estilizada hacia el difusor.
Una de las claves de este diseño es el desplazamiento del habitáculo hacia el eje delantero para optimizar el centro de gravedad. Así, el equipo ha logrado un equilibrio que permite una respuesta más directa en las curvas lentas de los circuitos urbanos. Por otro lado, la suspensión delantera de tipo push-rod se ha configurado para reducir el efecto anti-dive durante las frenadas fuertes.
El sistema de aerodinámica activa, que sustituye al DRS tradicional, es la joya de la corona en este nuevo chasis. Los alerones delanteros y traseros cuentan con flaps móviles accionados por mandos hidráulicos que reducen la resistencia en las rectas. Con esto, el coche puede alcanzar velocidades punta superiores sin sacrificar la carga necesaria para las zonas reviradas de la pista.

La guerra de la unidad de potencia y la zona gris del reglamento
La verdadera batalla de Mercedes se libra en el interior de su motor híbrido, donde la potencia se reparte ahora al 50% entre el motor térmico y la parte eléctrica. La eliminación del MGU-H ha obligado a rediseñar por completo la recuperación de energía, centrando todo el esfuerzo en el eje trasero. Sin embargo, es la relación de compresión del motor de combustión lo que ha levantado sospechas en el paddock.
Durante los test de pretemporada en Baréin, los rivales encabezados por Audi y Ferrari han puesto el foco en la elasticidad de los componentes internos de la estrella. Se rumorea que el propulsor de Brixworth logra alcanzar una relación de 18:1 cuando el motor supera los 130 grados de temperatura. Con esto, Mercedes obtendría una ventaja de potencia que sus competidores consideran que roza el límite de la legalidad.
Toto Wolff, director de la escudería, ha sido tajante al defender la innovación de su equipo frente a las críticas políticas de los otros fabricantes. Según sus palabras, «estamos hablando de, como mucho, dos o tres caballos de potencia«, restando importancia a la magnitud de la supuesta ventaja. Sin embargo, la FIA ya planea votaciones para introducir controles complementarios que midan la compresión a temperaturas de trabajo reales.
Esta unidad de potencia utiliza exclusivamente combustible 100% sostenible, un hito que redefine la eficiencia del motor de seis cilindros turbo. La integración de la batería y los sistemas auxiliares se ha hecho de forma tan compacta que la cubierta del motor es la más perfilada de la parrilla. Así, el W17 minimiza la resistencia al avance, un factor crítico ahora que el «aire sucio» es más difícil de gestionar.
Una alineación para el futuro: George Russell y la promesa Antonelli
El garaje de Mercedes también vive desde la temporada pasada una revolución humana tras la salida de Lewis Hamilton hacia Maranello. George Russell asume el papel de jefe de filas, respaldado por su solidez y por los 319 puntos logrados en la campaña anterior. Con esto, el piloto británico busca consolidarse como el líder que lleve a las flechas plateadas de vuelta a la lucha por el título mundial.
A su lado se encuentra Andrea Kimi Antonelli, el joven talento de 19 años que ha saltado directamente a la élite bajo el amparo de la estrella. La llegada del italiano generó la temporada anterior una expectación máxima, especialmente en su país de origen, buscando un nuevo referente tras décadas de sequía. Sin embargo, la presión sobre el joven es inmensa, teniendo que adaptarse a un coche radicalmente distinto a todo lo que ha pilotado.
Por otro lado, la estructura confía en Théo Pourchaire como nuevo piloto reserva y de desarrollo principal, quien aportará su talento tras coronarse campeón de Fórmula 2 en 2023. El joven francés compaginará esta responsabilidad con sus compromisos en el Mundial de Resistencia (WEC) junto a Peugeot para mantenerse activo en competición. Con esto, Mercedes asegura una alternativa de garantías mientras Russell y Antonelli lideran la transición de las flechas plateadas hacia la nueva era.
Finalmente, la pretemporada ha dejado claro que Mercedes y Ferrari son los equipos que mejor han interpretado el nuevo libro de reglas. Aunque Charles Leclerc marcó el mejor tiempo en los ensayos invernales, la consistencia del ritmo de carrera del Mercedes asusta a sus competidores. Aunque el equipo de Brackley prefiere mantener la cautela hasta que los semáforos se apaguen en el Gran Premio de Australia.
Innovación en la frenada y gestión del Manual Override Mode
La desaparición del DRS tal como lo conocíamos introduce el nuevo Manual Override Mode (MOM), un sistema de potencia adicional para facilitar los adelantamientos. Los pilotos deberán gestionar esta energía extra de forma estratégica, ya que su uso está limitado por la recuperación de la frenada regenerativa. Así, la conducción en 2026 se convierte en un ejercicio de ajedrez táctico a más de 300 km/h.
Con esto, los frenos del W17 han reducido su tamaño, puesto que el sistema eléctrico asume ahora gran parte de la deceleración del vehículo. Con esto, el equipo ha logrado ahorrar peso en las masas no suspendidas, mejorando la agilidad en los cambios de dirección. Sin embargo, la gestión térmica de estos componentes será un desafío constante en circuitos de alta exigencia como Singapur o México.
Las nuevas gomas de Pirelli, con un ancho reducido pero manteniendo las llantas de 18 pulgadas, completan un paquete que prioriza la ligereza y la agilidad del monoplaza. Por otro lado, el fondo plano del coche se ha simplificado por reglamento, eliminando los complejos cortes laterales de los años anteriores. Mercedes ha respondido a esto con relieves sutiles en el borde de salida que ayudan a limpiar la estela de aire de las ruedas traseras.
La rampa del difusor es notablemente más generosa, aprovechando cada milímetro permitido para generar carga sin aumentar la resistencia. Así, el W17 se presenta como el coche más equilibrado de la nueva era, capaz de ser rápido en recta y estable en curva. Con esto, la marca alemana espera cerrar el capítulo de irregularidad que marcó sus últimas temporadas en la era del efecto suelo.
El camino hacia la redención: Objetivos de la temporada 2026
Mercedes entra en esta nueva fase con la herida abierta de haber sido superada por sus propios clientes en años anteriores. La misión principal es desbancar a McLaren, el equipo que logró alzarse con el doblete de títulos utilizando el motor de la estrella. Con esto, Toto Wolff busca demostrar que la integración total entre chasis y motor sigue siendo la vía más rápida hacia el éxito.
La fiabilidad será el factor determinante en las primeras carreras del año, donde las nuevas unidades de potencia serán puestas a prueba al límite. Mercedes ha realizado simulaciones extremas para asegurar que su packaging compacto no comprometa la refrigeración de los sistemas eléctricos. Sin embargo, solo el calor de las carreras reales confirmará si el diseño del W17 es tan robusto como prometen los datos.
La ambición del equipo es clara: volver a ganar campeonatos de forma consecutiva como hicieron entre 2014 y 2020. Con una estructura técnica renovada y un enfoque centrado en la eficiencia aerodinámica, las bases para el éxito parecen estar asentadas. Así, el 2026 se presenta no solo como un cambio de reglamento, sino como la oportunidad definitiva para que Mercedes reclame su lugar en la cima del automovilismo.
