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Concluye la competición liguera más atípica de los últimos años, y nos deja una sensación tan rara, tan irracional, que bien podría ser el guion de una peli de Tarantino.


A nadie se le olvidará esta Liga. A nadie. Ya sea por la situación extra futbolística que obligó a pararla, por acabar jugándose sin público en las gradas, por el drama que han vivido muchos equipos hasta su conclusión, o por lo que queráis. El caso es que ha acabado La Liga y todos tenemos esa extraña sensación que nos provoca una peli de Tarantino. No sabemos si nos ha gustado, si ha sido épica, o si nos hemos ‘comido’ un tostón de autor. Solo sabemos que la recordaremos siempre.

La Liga empezó allá por agosto de 2019 con un soberbio golazo de Aduriz, un jugador que se retiraría antes de que esta finalizase. Un buen comienzo, ¿no? Tras un mes de competición, los grandes ya no eran tan grandes. Parecía que podía alzarse campeón cualquiera. Real Madrid y Barcelona pinchaban jornada tras jornada, y rara era la semana que sus técnicos no eran discutidos. Lo mismo le ocurría al ‘intocable´ Simeone, que no daba con la tecla de un Atlético a la deriva. El Granada era la antítesis a esto. Un equipo recién ascendido, con una plantilla justa, con un presupuesto humilde, pero ahí estaban. Atípica situación que nos hacía disfrutar del fútbol. Todos podían perder contra todos.

Después de estos convulsos y emocionantes inicios, vivimos una vuelta a la normalidad, ya que para Navidad todo parecía equilibrarse –volver a lo de antes-, y aunque no había grandes distancias, Real Madrid y Barcelona estaban al frente de la clasificación. Ganaban los que solían ganar y perdían los que solían perder (con excepciones). Entonces llegó marzo. ¡Ay marzo! Un mes donde se escribió la mayor tragedia del mundo moderno. Todo se paró, también algunas vidas por desgracia. El fútbol pasó a un segundo o tercer plano. Bueno, igual dejó de importar por completo, lógicamente. El mundo se centró en una pandemia que asolaba el planeta, y que todavía sigue trayendo cola. Pero ahora toca hablar de fútbol, aunque sea por un rato…

Liga Tarantino

Volviendo al deporte, lo que ocurrió después de la vuelta a la competición fue cuanto menos raro. Estadios vacíos, sonido de fondo enlatado en los partidos, cambio en algunas reglas… ¡Que nos devuelvan el fútbol! Demandaban los más clasistas de este deporte. Y los no tan clasistas. Porque si algo ha quedado claro es que el fútbol es de los aficionados, de la gente de a pie.

El fútbol, tal y como lo conocíamos, no volvió. Desde el 11 de junio –reanudación de la competición con el derbi sevillano- hasta ayer, se han jugado tantos partidos que parte de la gente perdió la ilusión, aunque los veían igualmente. Había que acabar la competición como fuera, más por negocio que por deporte. Esta era la única premisa válida, y posiblemente la única opción si queríamos seguir como antes en los años venideros.

Y en este nuevo paradigma, iba a seguir habiendo un campeón, equipos que se jugaban Europa y otros el drama del descenso. Esto ha sido lo único emocionante. Creo que nadie recuerda un final de Liga tan abierto y con tanto en juego. Al final, como en una peli de Tarantino pero sin tanta sangre –por suerte- esta liga española nos ha dejado héroes, villanos, vencedores y vencidos. Y si no que se lo digan al Leganés, Celta y compañía, que vivieron los últimos minutos de los partidos con el corazón en un puño, sabiendo que su destino estaba a un gol. Tan cerca y a la vez tan lejos. Como siempre en la vida, lágrimas de felicidad para unos y de tristeza para otros. Así es este deporte.

El fútbol y el cine se parecen más de lo que imaginamos. Y esta Liga es buena prueba de ello. ¡Viva el fútbol y el cine!

Imágenes: Twitter y Movistar

Twitter: @EmiHuertas_

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