El tercer tanto blanco de la disputa sobre la cual se alcanzarán los cuartos de final de la Champions League, entre Real Madrid y PSG, llegaría de las botas del lateral izquierdo Marcelo, quien segundos después le devolvería todo el apoyo a la afición


Noches de Champions en el Santiago Bernabéu, no hay sinfonía más prestigiosa para los madridistas, quienes se sacudieron todo el peso que llevaban a sus espaldas en el encuentro ante el siempre peligroso (y más este año) PSG.

El peligro por parte de los parisinos era constante, no había más que poner los ojos en las bandas: Neymar, Mbappé; por desgracia, todo el plan ofensivo de los de Emery pasaba por las botas de la temible dupla. Puede llegar a pensarse que dicho plan era positivo, pues fue el conjunto visitante quien se adelantó en el marcador, aunque fuera Adrien Rabiot quien desencadenara la tormenta (que más tarde terminó de desencadenar con unas declaraciones).

Sin embargo, el tanto parisino no hizo otra cosa que despertar el hambre que Cristiano Ronaldo mantiene en cada noche europea (11 goles en 7 partidos), llegando a remontar el partido con un doblete.

El tercero llegaría de las botas de un Marcelo que mareó constantemente a Dani Alves, compañero de baile en la noche del 14 de febrero. El lateral izquierdo del Real Madrid encontró ante el PSG su mejor versión, dejando en el verde filigranas de todo tipo y coronándose más tarde con un gol dedicado a Zidane y a su afición, a la que mostraría su escudo, un escudo que impone.

Foto: @realmadrid

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