Griezmann empató en el minuto 85 un derbi en el que el Atlético de Madrid mereció perder 


Cuando De Burgos Bengoetxea pitó el final las cámaras enfocaron a Diego Pablo Simeone. Su reacción, más propia de una victoria que de un empate, tuvo continuidad en la rueda de prensa donde incluso comentó que su equipo mereció más y pudo llevarse los tres puntos en el tramo final. El Cholo ganó la partida a su homólogo francés con los cambios pero poco más. El Real Madrid pasó por encima del Atleti durante más de sesenta minutos, tuvo más oportunidades de gol y mereció vencer.

Lo dicen las estadísticas. Los blancos tuvieron el balón un 61% del tiempo por el 39% restante de los visitantes. Hasta en veinte ocasiones dispararon los futbolistas locales por los 10 tiros rojiblancos. De ellos, seis zarpazos merengues llegaron a las inmediaciones de Oblak mientras que Keylor tuvo menos trabajo, cuatro intervenciones. Estos números, claramente favorables al Real Madrid, evidencian que el Atlético de Madrid completó un paupérrimo partido. Si tu portero y tus dos centrales han sido los mejores jugadores en los noventa minutos es que algo has hecho mal.

Hay que exigir más al Atleti. Los tiempos en los que Simeone presumía de hacer milagros con obreros trabajadores ante la aristocracia española del fútbol han pasado a mejor vida. Un equipo que ha llegado a dos finales de Champions League en los tres últimos años, se ha instalado en la tercera posición de la liga más poderosa del mundo e incluso ha competido por ella y que es el sexto club más valioso del mundo, según el portal Transfermarkt, no puede dar la imagen que dio ante el Real Madrid durante los primeros setenta minutos. Sometido ante el rival, sin ideas, sin peligro, sin fútbol y con la fe como única baza.

Tras gastar más de 80 millones de euros en el mercado estival, diez más que su inmediato perseguidor en la Liga, el Sevilla, el Atlético de Madrid ya no es un club vendedor. Las estrellas quieren quedarse porque son conocedores de que pelearan por objetivos deportivos ambiciosos que quizás otros clubes no pueden prometer. Por eso sorprende la pésima imagen que dieron los colchoneros ante su eterno rival.

El empate no debe ocultar la realidad. Zidane permitió salir con vida a un Simeone al que se le han acabado las excusas. El discurso del presupuesto ha caducado. Un punto separa en la clasificación a madrileños y sevillanos. 365 millones de euros distancian el Vicente Calderón del Ramón Sánchez Pizjúan. Quedan siete jornadas de liga y en el horizonte aparecen las últimas rondas de la Champions League. Tiempo más que suficiente para que la entidad del Manzanares despida una temporada histórica, la última antes de partir al Wanda Metropolitano, con un sabor de boca mucho más dulce que el que brindaron ayer a sus aficionados.

Foto: perfil oficial del Atlético de Madrid en Twitter

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