El fútbol, que se reconoce como el deporte más importante de Europa ha hecho que muchas personas encuentren su felicidad gracias a él, ha hecho a gente llorar de tristeza e incluso de alegría, ha dejado momentos y amigos que no se olvidarán, y para algunos, es lo mejor de sus vidas y un retiro espiritual que no abandonarían por nada del mundo


Acudir al estadio de su equipo dos veces al mes es lo más reconfortante que existe, y los colores que le representan, una religión. Aun así, a pesar de estar en pleno siglo XXI hay circunstancias en el mundo del fútbol que manchan la bonita imagen que causa desde los más pequeños a los más grandes, como es el caso de las peleas e incidentes entre los más fanáticos o el racismo entre otros.

El racismo ha existido siempre en la sociedad, y el fútbol, uno de los deportes más importantes en el mundo no se ha visto apartado de esta ‘violencia’. Han sido muchos los ataques de racismo que reciben los futbolistas cada vez que pisan el césped de un estadio visitante o incluso el propio de su equipo, y Francia e Inglaterra son los más perjudicados, aunque España e Italia también se ha visto influenciados por este brote de racismo.

En Francia, hace unos días, tuvo que suspenderse un encuentro de la Primera División de la Liga francesa entre el Niza y el Olympique de Marsella debido a las pancartas y gritos racistas que había en el estadio, pero no es la primera (ni por desgracia la última) ya que a mediados de este mes de agosto se tuvo que suspender otro partido de la Segunda División de la liga francesa por unos cánticos homófobos.

En España, han sido numerosos los casos de jugadores que se han visto manchados por estos comportamientos tan desagradables que hoy en día nos acompañan en cada estadio de fútbol. Jacinto Ela, ecuatoriano que durante años jugó en el RCD Espanyol de Barcelona recuerda lo peor de esta situación, y es que según afirma, sus compañeros nunca estuvieran involucrados con los compañeros afectados por insultos “te piden que te tranquilices, que no hagas caso y piensas ¿Cómo que no pasa nada, es que si subes ellos a la grada también me insultarían así? No tienes apoyo de tus compañeros, te toca defenderte solo, porque a ellos no les afecta”.

Los brasileños Dani Alves y Neymar también han sido objeto de gritos racistas durante partidos de fútbol, y el más significante ocurrió en Cornellá cuando aficionados del Espanyol gritaban cada vez que ambos jugadores tocaban el balón imitando a un mono, pero para Alves ha sido peor durante su carrera, ya que muchas veces ha visto como le tiran plátanos cuando se dispone a tirar algún córner. Una lástima. Eto’o también ha sido de los más afectados, y en el año 2006 tomó una decisión que probablemente sea aplaudida por muchas, y abandonó el césped de La Romareda negándose a seguir jugando. Ronaldinho quiso acompañarle en su intento, pero tanto el árbitro como el entrenador del FC Barcelona se lo impidieron. El guardameta camerunés Kameni también tuvo que escuchar cánticos por parte de la grada del Atlético de Madrid en la que gritaban a toda costa “Salta la valla, Kameni salta la valla”.

Aun así, en España nos hemos visto señalados no sólo por aficiones, sino también por máximos exponentes de equipos, como el caso del ya fallecido Jesús Gil (presidente y máximo accionista del Atlético de Madrid entre 1987 y 2003), que se refirió de manera antideportiva a los jugadores del Ajax en un encuentro de Champions con el Atleti con las siguientes palabras:  “Los negros del Ajax. Eso parecía el Congo, dicho con todos los respetos. Mirabas a un lado y había cuatro negros calentando, mirabas a otro y había cinco y en el campo otros tres. Salían negros de todas partes como si fuera una máquina de churros”. 

Luis Aragonés, por su parte, también fue objeto de escándalo debido a unas palabras al futbolista Reyes durante un entrenamiento:  “¡Reyes, Ven! Al negro dígale que juegue por su cuenta. Dígale al negro: ¡Soy mejor que usted! ¡Me cago en su puta madre negro de mierda! ¡Soy mejor que usted!”. Estas palabras, que fueron un escándalo en Inglaterra llegaron hasta el Santiago Bernabéu, que en el partido que disputó España e Inglaterra los cánticos racistas fueron los protagonistas del partido, situación lamentable que ocupó todos los diarios británicos y que obligó a manifestarse al primer ministro Toni Blair, calificando lo sucedido y sintiéndose “muy decepcionado” con la afición española.

Estos hechos, que manchan de manera notable el fútbol español y mundial en general, hacen que un deporte tan importante como éste se vea manchado por situaciones desagradables. El fútbol no es insultos y peleas, el fútbol es otra cosa. El fútbol es la pasión que sientes cada vez que empieza la temporada, el nerviosismo que sientes cuando sabes que tu equipo jugará una final, o el amor por unos colores y un escudo. Algún día esto cambiará, o al menos este es el deseo de muchos que ven el fútbol de otra manera.

Twitter: @carlagalb