El Real Madrid está cuarto en Liga, a 19 puntos del primer clasificado, el FC Barcelona, fuera de la Copa del Rey, y a escasos días para enfrentarse al temido PSG. Un Madrid que dista del reciente Campeón de Europa y del mundo


Hay maneras y maneras de perder una eliminatoria. En ocasiones no consigues pasar de ronda por pequeños detalles, por errores mínimos, por un equipo un punto por encima, por un mal partido en la ida difícil de remontar en la vuelta. Y también puedes caer sin alma, sin espíritu, sin intensidad, sin ideas, sin explicación y con nombres apuntados con el dedo índice, tal y como ocurre con el Real Madrid y con Zidane.

Después de la merecida clasificación del CD Leganés frente al Real Madrid, las culpas recaen en el técnico blanco. Zinedine Zidane cogió a la plantilla en enero de 2016 y le dio un giro radical convirtiéndola en doble campeona de Europa y del mundo y campeona de Liga. Los títulos conseguidos le alzaron como el mejor entrenador del mundo. Todo ello a pesar de que, en un principio, nadie confiaba en un entrenador sin experiencia. Su labor era una incógnita. Pero Zidane calló a todos sus críticos a base de títulos y, a veces, de juego.

Sin embargo, de ese Zidane al de hoy hay un mundo. Igual que del Real Madrid campeón a los jugadores que se pasean por el césped esta temporada. El Real Madrid empezó la temporada como un tiro. Ganó la Supercopa de Europa sin mayores dificultades. Y venció al nuevo Barcelona de Valverde y sin Neymar con una abrumadora solvencia y superioridad. Parecía que, una temporada más, el Real Madrid iba a ser invencible y el sueño del sextete podía conseguirse. Muy lejanos quedaron aquellos objetivos, imposibles para este Real Madrid.

¿Qué ha pasado? Si yo fuera Zidane, y teniendo en cuenta que la Liga está más que perdida, no dejaría fuera de la convocatoria a cuatro de mis mejores jugadores: Kroos, Marcelo, Cristiano y Bale. Si solo queda la Copa y la Champions, hay que ir a por la Copa y la Champions. El “teórico” equipo A debe jugar los partidos en los que se opta verdaderamente al título. Y el equipo B puede encontrar los minutos en una Liga imposible de quitar al Barcelona. Sin embargo, Zidane en Butarque y en el Bernabéu prefirió que el “segundo” equipo fuera protagonista en la Copa hasta el final. Las rotaciones le salieron bien a Zidane las dos pasadas temporadas. Sin embargo, este año los suplentes no están demostrando que quieren jugar y luchar por un puesto. Bien por desmotivación, bien por desconfianza del técnico o bien por bajo nivel, el equipo que presenta el Real Madrid en Copa está muy lejos de la plantilla que asustaba a Europa en agosto.

Si yo fuera Zidane y el Real Madrid está perdiendo una eliminatoria y necesita goles no quitaría a Isco. Ya puede hacer Isco maravillas y magia, tal y como nos tiene acostumbrados. Ya puede ser el mejor del equipo en el campo. Isco siempre es uno de los sustituidos por Zidane. El malagueño no está mostrando su mejor cara en los últimos partidos, contagiado por el mal juego general. Sin embargo, es un jugador diferente, un jugador que cambia un partido con un pase milimétrico o con un gol imparable. Es por ello que, teniendo un jugador así en el campo, quitarle es pecado capital. No para Zidane. En el Bernabéu prefirió mantener a Kovacic, de corte defensivo y con menos gol que el “22”.

Si yo fuera Zidane dejaría de ser tan leal a mi plantilla. Dicho de otra manera, Zidane reitera una y otra vez que confía en todos y cada uno de sus jugadores. Aunque estas palabras distan mucho de la realidad. El francés tiene un once fijo, once jugadores a los que mima con mucho tacto. El resto son piezas que intenta encajar y a veces no sabe cómo. Así lo piensa James. Así lo piensa Morata. Y así lo piensa el mundo del fútbol. Ya podemos ver al peor Marcelo o al peor Cristiano, que son intocables. El nivel actual de Theo se aleja de un jugador del nivel de la entidad blanca. Y aun así, el técnico se niega a hacer fichajes. El equipo titular está fuera del estado de forma óptimo, no juega y tampoco golea. El equipo suplente no cumple y aburre. Pero Zidane no quiere fichajes para no descolocar a sus jugadores. De locos.

Si yo fuera Zidane ya estaría fuera del banquillo blanco porque no soy él. Tampoco lo era Rafa Benítez, que por menos a la primera de cambio le mandaron hacer las maletas. Benítez no tenía los títulos de Zidane a sus espaldas. Pero el Real Madrid siempre se ha caracterizado por querer ir a por más, por no conformarse, por siempre querer ganar, y cada vez más. Y este Madrid es conformista, tal y como refleja Zidane en cada rueda de prensa, donde muestra estar contento con sus jugadores y donde repite que no quiere nuevas caras. La flor de Zidane está marchita y pronto las portadas de los periódicos estarán copadas con sus posibles sustitutos. Solo el camino del Madrid en la Champions puede mantener a Zidane en el Real Madrid un año más. Toca esperar.

Foto: Real Madrid

Twitter: @AlbaLopez143