El Real Madrid saltó al césped del Sánchez Pizjuán con la ventaja de saber que su rival, el FC Barcelona había tropezado frente al Leganés. Aun así, poco pudo hacer ante un Sevilla que desde el primer minuto se metió en el partido, sentenciándoles en la primera mitad (3-0)


El himno del arrebato nos afirma que “nunca se rinden”, y al menos así nos lo demuestra su afición cada vez que su equipo se enfrenta a alguien. La salida al césped de ambos equipos dejó un apagón que, a falta de luz nos dejó sonido.  El sonido que los espectadores del encuentro nos regalaron al alzar sus voces y levantar al cielo de Nervión sus bufandas para comenzar el partido de la mejor manera: cantando.

La posesión en los primeros minutos fue del equipo local, que antes del primer minuto ya lanzaba un córner, y en el minuto 16 marcaba el primer tanto firmado por André Silva, que cuatro minutos más tarde ponía el segundo en el marcador tras coger a los madridistas en una contra después de un saque de esquina. A partir de ahí el equipo de Lopetegui comenzaba a tocar más el balón, aunque no consiguió llegar a la portería rival tanto como hubieran querido. El recital del Sevilla continuaba, y los goles no paraban de subir al marcador: Ben Yedder hacía el     3-0 en el minuto 39 y mientras el Pizjuán enloquecía, los de Chamartín se quedaban como si un jarro de agua fría les cayera encima.

Ya en la segunda mitad los de Lopetegui reaccionaron a lo que había sucedido en los primeros 45 minutos y despertaron ante una situación que cada vez se ponía más cuesta arriba, aunque los sevillistas no tiraron la toalla y querían el cuarto gol. El actual “The best” quiso echarse el equipo a las espaldas y logró que el esférico entrara en la portería rival, pero el VAR decidió que era fuera de juego y éste no subió al marcador. Bale lo intentó por activa y por pasiva, pero cuando el balón se niega a entrar en la portería, no hay nada que hacer. Mientras tanto, después de que el conjunto de la Castellana agotara sus tres cambios, Marcelo se lesionaba, quedándose el equipo blanco con 10 jugadores. Está claro que cuando la suerte no está de tu parte…

Poco había que hacer. El Sevilla sabía que el partido estaba ganado, y los madridistas ya estaban para aquel entonces desmotivados (si es que llegaron a motivarse en algún momento).

El argentino Banega fue la voz cantante del equipo sevillista, que tras un recital durante el primer tiempo se consolidó como líder absoluto de su equipo, pudiendo dominar completamente al Real Madrid

Los tres puntos se quedaron en Nervión, y al Real le toca pensar en el derbi que se disputará el próximo sábado en el Bernabéu, con la certeza de pensar que esto, sólo es un tropezón. La temporada aún es larga.

Twitter: @carlagalb

Foto: Sevilla FC