El Sevilla FC recibió este jueves al Qarabag en casa. Matemáticamente clasificados para dieciseisavos de la UEFA , vencieron por 2-0 a los de Gurbanov, en un encuentro en el que los suplentes sevillistas desecharon su oportunidad para ganarse la confianza del técnico rojiblanco.


Como si de un mero trámite se tratase. Y plagado de suplentes. Así llegó el Sevilla a un encuentro en el que lo tenía todo hecho. Clasificado a falta de dos encuentros para que finalizase la fase de grupos, los de Lopetegui, salieron al campo en el primer tiempo como quien disputa un entrenamiento. Sin faltas destacables, ni intensidad, ni goles, concluyeron los primeros cuarenta y cinco minutos. Al frente el Qarabag un equipo que poco más quiso aportar. Su situación, eso sí, muy diferente.

Veinticinco minutos tuvieron que ver pasar los aficionados para ver el primer lanzamiento a portería del partido para el equipo sevillista. Lo intentó Escudero, sin fortuna. Lo hizo de nuevo Munnir, en el 42, dejando el segundo momento más destacado del primer tiempo. No hubo más.

Ya en el segundo tiempo el Qarabag, cuyo planteamiento inicial fue encerrarse atrás con todo y esperar su oportunidad para sorprender a la contra, vio como los de Nervión iban a por más.El Sevilla arrancó la segunda parte dispuesto a adelantarse en el marcador. Creó peligro Óliver Torres en el minuto 46 y pudo anotar Dabbur en el 49.

El técnico rojiblanco dio paso al Mudo Vázquez, Mena y al primero de sus cambios e imprescindible en el segundo tiempo, un diamante en bruto: Bryan Gil. El joven canterano volvió a tener su oportunidad este jueves transcurrido más de un mes de su último encuentro (ante el Dudelange, el 24 de octubre) y supo aprovecharla, echándose el equipo a las espaldas y aportando intensidad, desborde, velocidad y desparpajo. Trajo la victoria a los de Nervión, con un lanzamiento desde la frontal que golpeó a Dabbur, desviando el esférico y dejando sin opciones al cancerbero rival. Ya en el descuento Dabbur hizo el segundo.