Santa Fe y un problema sin resolver

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A pesar de ser el líder de la Liga Águila, Independiente Santa Fe sigue sin convencer. De los últimos siete partidos que disputó, solo ganó uno. La gran preocupación sigue siendo la escasez de fútbol ofensivo/creativo, además de la falta de variantes en el banco de suplentes de cara a los cuadrangulares


Desde que Wilson Gutiérrez abandonó el club en 2014, la idea de juego del conjunto capitalino cambió radicalmente. Todo empezó cuando Gerardo Pelusso (Director Técnico uruguayo) asumió las riendas del equipo en 2015. El experimentado estratega introduciría un concepto futbolístico completamente distinto a lo que acostumbraba Santa Fe en ese entonces.

Recapitulemos un poco. Los “cardenales” consiguieron el título de liga en 2012 y llegaron a semifinales de Copa Libertadores en 2013 gracias a un fútbol de “buen pie”. Posesión de balón, triangulaciones cortas y presión alta fueron características de aquel equipo. Por otro lado, el Santa Fe de Pelusso se caracterizó por entregarle la posesión al rival, presionar en la mitad del campo con cuatro volantes de marca y recurrir al contragolpe como argumento principal (esquema que les permitió ganar la Copa Sudamericana en 2015).

Gregorio Pérez (también de nacionalidad uruguaya, contemporáneo y amigo de Pelusso) asumiría la dirección técnica del club en 2017.  Como era de esperarse, el nuevo DT heredaría el ADN que dejó su compatriota años atrás. Así, Pérez mantuvo un esquema (y funcionamiento) defensivo similar. Los dirigidos por Pelusso formaban un 4-2-2. Jugaban mucho más cerca a su arquero, ya que los laterales Anchico y Balanta no pasaban por un buen momento. Ahora, Pérez utiliza un 4-3-3. Cuenta con Víctor Giraldo y Dairon Mosquera, jugadores determinantes para que el equipo tenga más salida por las bandas.

En el medio ambas versiones son similares. Gordillo organiza la línea del medio y reparte balones a Roa y Perlaza (quienes han tenido mayor protagonismo ofensivo con el nuevo DT). La parte de arriba sufrió variaciones con las incorporaciones de Pajoy y Plata por los costados. Mientras Pelusso acompañaba a Wilson Morelo con otro delantero, Pérez lo posiciona como único “9” de área.

No cabe duda que Santa Fe sigue siendo una muralla en la parte defensiva. De hecho es la valla menos vencida del torneo y acumula 13 partidos sin recibir gol. Aunque intenta atacar un poco más, los problemas de hace dos años persisten. No existe una transición fluida entre los volantes y los delanteros. La cantidad de remates al arco es mínima. Los enganches externos no pisan el área rival con efectividad para asistir a Morelo al gol. El equipo sigue dependiendo de la pelota quieta para anotar.

Como si fuera poco, el rendimiento individual de algunos jugadores titulares se suma a la problemática general. Dairon Mosquera no juega bien. Juan Daniel Roa está lejos de ser aquel volante que sonaba para Boca Jrs. en 2013. A John Pajoy se le ve bastante nublado a la hora de enganchar y asociarse con los demás. Anderson Plata hace un buen intento, pero sigue careciendo de muchas facultades técnicas. Osorio Botello se viene recuperando de una larga lesión y Wilson Morelo hasta ahora se está reencontrando con su buen fútbol de antes (recordemos que tuvo un par de lesiones también).

Si le damos un vistazo al banco de suplentes, encontramos a un Kevin Salazar que casi nunca juega, pero cuando le dan la oportunidad, no es determinante. Sebastián Salazar y Juan David Valencia son los cambios más frecuentes, pero tampoco suplen ese vacío ofensivo de Santa Fe. Pelusso también ha intentado con el juvenil Duvier Mosquera. El delantero tampoco ha respondido como se esperaba, tal vez por la falta de experiencia.

Foto: independientesantafe.com
Twitter: @juanmed21

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