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Real Madrid 1-0 Espanyol: Isco derriba la barrera del Bernabéu

Primera victoria del Real Madrid como local esta temporada en La Liga Santander. Isco, con dos goles, volvió a ser el mejor jugador del partido. Cristiano se volvió a quedar en blanco. El Espanyol, mejor en la segunda mitad, pagó caro su falta de puntería


Cuando Isco está de dulce, el Real Madrid y sus aficionados sonríen. El malagueño vive un momento de forma espectacular y el juego del equipo así lo refleja. Ya no solo mueve los hilos del partido a su antojo, también es capaz de contribuir al resultado en el apartado numérico. Dos goles suyos fueron la respuesta a la mini crisis de los de Zidane en su estadio de forma que el cuadro merengue sumó tres puntos vitales para no descolgarse de la pelea por el campeonato en el inicio de la temporada.

Después de tres tropiezos consecutivos en el Santiago Bernabéu en el campeonato doméstico, los blancos no podían permitirse ningún error más. Conscientes de la importancia del partido, los futbolistas de Zidane saltaron al verde enchufados, mandones, autoritarios y obligaron al Espanyol a refugiarse en su campo. Minuto uno, mano a mano de Isco. Minuto seis, cuatro tiros blancos. El acoso era evidente aunque la efectividad, la gran piedra de el equipo en el inicio de temporada, brillaba por su ausencia.

Tras diez minutos de monopolio del juego local, los pupilos de Quique Sánchez Flores lograron rascar el esférico para estirarse y enfriar un partido que se preveía muy largo para los pericos. Duró poco la historia de amor del Espanyol con la pelota, Modric y Kroos poco a poco retomaron el control de la sala de máquinas en el centro del campo y el cuadro visitante volvió a echar mano de su orden defensivo para dejar pasar los minutos.

El Real Madrid calcó el dominio que tuvo en sus anteriores partidos como local. Isco y Asensio percutían constantemente sobre el tapete para intercambiar sus posiciones con el objetivo de desestabilizar las férreas y ordenadas líneas blanquiazules. Obligado por el gran repligue de su oponente, al cuadro local solo le quedó echar mano a su tan gloriosa táctica del ataque en forma de balones laterales. Sergio Ramos, quien se sumó al área pequeña en numerosas ocasiones durante el primer acto, tuvo la más clara pero su testarazo lo desvió Pau a córner.

Con las tres líneas en apenas quince metros, los minutos comenzaban a pasar y el partido cada vez se le hacía más largo al Espanyol. Levante, Valencia y Betis han sacado esta temporada puntos del Bernabéu gracias a un denominador común, marcar el primer gol. Esta vez Isco decidió que su equipo no tendría que volver a remar a contracorriente. Ramos encontró entre líneas a Cristiano y este puso un balón perfecto para que el malagueño apareciese en la posición de falso nueve para sorpresa de la zaga blanquiazul que nada pudo hacer ante la definición de puntera, de canchero, de fútbol sala, de fútbol de la calle, del fútbol que vio nacer al genio de Arroyo de la Miel, de Isco Alarcón para abrir el electrónico.

Tras el gol, el equipo de Zidane no cedió metros y continúo incesante en la búsqueda de la portería rival. Buena prueba de ello fue que en el minuto siguiente, Cristiano Ronaldo estuvo a punto de inaugurar su cuenta particular en la Liga pero su volea salió fuera por escasos milímetros. En la recta final, el Espanyol se sacudió el dominio blanco y tuvo la suya. Pocas ocasiones conceden los merengues en cada partido y los pericos no fueron capaces de aprovechar un despiste de la zaga local al filo del descanso. Gerard Moreno, aislado en una isla como jugador más adelantado visitante en la primera mitad, se revolvió en el área y armó el disparo con su zurda pero el poste se encargó de repeler el cuero para devolver la respiración al respetable.

En el entretiempo Quique Sánchez Flores jugó sus cartas. Cansado de vivir a la sombra del rival, el entrenador blanquiazul movió sus fichas y reordenó a su equipo para acumular más hombres de ataque y salir de su campo. Jurado y Marc Roca dejaron su sitio a Marc Navarro y Sergio García. La jugada le funcionó al técnico español en los primeros instantes pues a punto estuvo de empatar el partido su equipo pero los visitantes volvieron a estar desacertados en los metros finales.

Si la primera mitad fue un monólogo blanco, el segundo acto tuvo más actores sobre el escenario. El Espanyol discutió la pelota al cuadro merengue y puso en aprietos en más de una ocasión a la defensa local que volvió a mostrar, un partido más, signos de debilidad. No obstante, el Madrid también tuvo sus acercamientos al área del equipo catalán aunque sin tanto peligro como en la primera parte.

Isco, el encargado de abrir la lata en la primera mitad, decidió que no quería que su afición sufriese más ante la mejoría de su rival y apareció de nuevo para conectar un gancho irreparable a la mandíbula de los catalanes. El malagueño culminó una gran jugada colectiva blanca con un disparo raso colocado al palo izquierdo de la portería de Pau ante el que nada pudo hacer el portero catalán.

A partir de entonces, las pulsaciones del partido se vieron disminuidas por parte de ambos contendientes. El Espanyol buscó reducir distancias en el marcador, se hizo con el cuero con mucha más frecuencia que en el primer acto pero careció de acierto en el área contraria. Por su parte, el Madrid dejó pasar los minutos y buscó rematar a su rival por mediación de Cristiano Ronaldo quien tuvo en sus botas el tercero de la noche en dos ocasiones pero el astro luso volvió a estar desacertado en la Liga Santander. Esa fue la única nota negativa para los blancos quienes se llevaron los tres puntos, por primera vez ante su afición esta campaña, antes del parón internacional.

Fotografía: Twitter Real Madrid

Twitter: @borjasarobe11