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Muchos aficionados canarios se desplazan en cada partido fuera de casa para ver jugar al equipo de su tierra. Se trata de algo lógico en casi todos los equipos, pero en este caso resulta más difícil al tener que hacer el desplazamiento en avión.


Quien dijo que estar en Segunda División era un infierno se equivocaba. Se equivocaba porque no sabía que se comparte una misma ilusión: la de ver ganar a su equipo allá donde vaya, sin importar los kilómetros que hubiera que hacer, y sin importar el resultado que se podría obtener. Importaba estar allí con ellos, y animarlos hasta el último suspiro.

 Hoy hablamos de la afición amarilla, la del “pío pío”, aquella que si quiere ver jugar a los suyos tiene que hacer de tripas corazón para desplazarse a cualquier estadio. Para los grancanarios no vale el coger el coche el mismo día del partido y plantarte en la ciudad, sino que detrás de esos desplazamientos hay una gran organización previa, que requiere buscar billetes de avión, de tren si fuera necesario, e incluso de autobús.

Pero ¿cuánto cuesta ver a la UD jugar fuera del Estadio de Gran Canaria?

Teniendo en cuenta que el precio de la entrada visitante la fija el club local, lo normal es que oscilen entre los 15 y 30 euros, a lo que hay que sumar el billete de avión (entre 60 y 80 euros), autobuses o trenes (entre 30 y 50 euros), y hostales que, dependiendo la noche van desde los 30 a los 50 euros por noche.

Este calvario es el que tienen que afrontar estos aficionados que decidan ir a ver a su equipo fuera de la isla, y aunque probablemente lo hagan con “mucho gusto”, son precios que no todo aficionado canario puede asumir. Aun así, la realidad a todo ello es que en cualquier campo de España hay aficionados amarillos, ya sea porque se desplazan desde la isla, o porque viven en la misma ciudad a próximos a ella, y ese es un dato que llama la atención. Además, el equipo grancanario ocupa el sexto puesto en el ranking de los equipos de La Liga 123 con más abonados, con una cifra de 18.100 en la presente temporada.

Lo bueno de todo es que siempre, a pesar de sumar kilómetros con el único objetivo de verlos jugar 90 minutos, sumas experiencias, momentos, lugares, estadios nuevos, e incluso amigos que comparten una misma pasión: la de ver jugar al equipo de sus amores. No importa dónde ni cuándo, sino ver que, aunque estén en Primera o Segunda División, en el terreno de juego se han dejado el alma, al igual que todos los aficionados que han querido acompañarlos en dicho camino. Algo queda claro entre los seguidores grancanarios, y es que el sentimiento amarillo se vive en cualquier campo de España, desde estadios de Primera División como el Santiago Bernabéu, hasta reductos de la Segunda División como pueden ser Lugo, Oviedo o Soria.

Twitter: @carlagalb

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