Leganés y Celta se enfrentaron en la jornada 35 de La Liga Santander en un partido sin goles donde reinaron las aficiones de ambos equipos


Madrid amanecía hoy alegre, y dejó atrás el frío y la lluvia de días atrás. Sabía bien que el Leganés y el Celta se la jugaban en Butarque, y nada podía fallar. Nada podía fallar porque, en primer lugar, el saque de honor iba a estar a los pies de Mariano Callejo, fotógrafo del club hasta hace unas temporadas, el que fue responsable de inmortalizar los momentos más bonitos, los más tristes y los más tensos del club de sus amores, su Leganés. En segundo lugar, porque miles de aficionados vigueses se habían desplazado a la capital para empujar a su equipo a la victoria y luchar junto a ellos por el temido descenso que en este tramo final de La Liga permanece en sus cabezas. Y, en tercer lugar, porque el Lega necesitaba también la victoria tras llevar tres partidos perdidos en casa y  su afición se merecía una alegría. Pero lo cierto fue que ni Leganés ni Celta pudieron darle una alegría a su afición.

Ya a punto de dar comienzo el encuentro y pese a que hubo algunos incidentes en los aledaños de Butarque por parte de ambas aficiones, dentro del campo el comportamiento fue ejemplar, incluso algunos vigueses recibieron al Leganés al grito de “y solo hay un Deportivo, el Deportivo Leganés”, haciendo referencia a su eterno rival, el Deportivo de La Coruña. Además, también quisieron cantar a favor de algunos jugadores del Lega, como Siovas.

En el terreno de juego, las estadísticas nos dicen que el equipo de Vigo es el tercero con más goles encajados en La Liga, y que Boufal es el máximo regateador, teniendo sus regates más éxito que los del argentino Leo Messi. Por otro lado, aunque Iago Aspas era el más “temido” por el conjunto madrileño, éste no apareció directamente en el encuentro, y a los treinta minutos de juego, al Celta le seguía sin aparecer la magia de el de Moaña.

Probablemente, lo más destacable del encuentro ocurrió en el minuto 66 de partido, cuando Omeruo sacó bajo palos una vaselina de Iago Aspas.

El encuentro finalizó “sin pena ni gloria”, y sin apenas ocasiones de gol para ambos equipos.

En rueda de prensa, Fran Escribá respondió al micrófono de AG Deportes a la pregunta de si había sido mas el miedo a perder que el ansia de ganar, afirmando que “no dimos nunca un paso atrás. Incluso los cambios podían haber sido más defensivos en un momento dado. Sí que es verdad que cuando llega cierto momento del partido piensas en ganar, pero sobre todo en no perder y en ese sentido se puede ver. Creo que el equipo estuvo hasta el final intentándolo con lo que pudimos”.

Twitter: @carlagalb