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El atleta hispano-marroquí no siempre tuvo claro querer dedicarse a ello, en un principio, estuvo centrado en el arbitraje llegando a cubrir categorías como Segunda B: “En ese momento era mi prioridad, por lo que las carreras no eran un objetivo principal”


Mohamed Massat, nacido en Ciudad Real en 1994, comenzó a correr carreras locales en 2012, muchas veces sin apenas preparación. Sus inicios en el atletismo se deben a un motivo muy sencillo, él vivía en Ciudad Real, pero entrenaba en Miguelturra, un pueblo a seis kilómetros de su casa: “Para no perder demasiado tiempo esperando el autobús, iba corriendo hasta Miguelturra y volvía corriendo; de esta manera, ganaba más tiempo que yendo en autobús”. Además, también jugaba al fútbol.

Un día, en 2012, al salir de un entrenamiento, vio un cartel de la media maratón de Ciudad Real de ese mismo año. Dicha carrera constaba de un recorrido que era desde Ciudad Real hasta Miguelturra, justo el recorrido que hacía cada día para ir a sus entrenamientos. Ahí comenzó todo, aunque no fue hasta después de la pandemia cuando realmente comenzó a ver el atletismo como algo más serio.

En todos los deportes hay mucho aprendizaje y muchas lecciones a lo largo de una carrera deportiva. Algunas se aprenden a base de situaciones que no imaginabas, como en su segunda carrera como profesional, cuando sus esfuerzos por conseguir clasificar para el Campeonato de España no dieron sus frutos, ya que no consiguió la marca necesaria. Y a pesar de no llevarse esa clasificación, se llevó algo más importante: aprendió lo duro y exigente que es y puede llegar a ser el atletismo.

Otras lecciones son silenciosas. Por ejemplo, el año pasado, durante una media maratón, entre muchos gritos de ánimos escuchó un insulto, y estuvo dándole vueltas a la situación alrededor de dos kilómetros. Al final, decidió quedarse con lo bueno, que era más abundante, y aprendió que no debía quedarse con aquello que no merecía la pena: “Aprendí que siempre hay que quedarse con lo bueno y entender que quizá aquella persona estaba pasando por una mala época, y se desahogó insultando”.

Massat es disciplina, constancia, trabajo y responsabilidad. Destaca, sobre todo, por su mentalidad de superación en diversas situaciones de estrés, angustia o presión. Es un deportista con una mentalidad muy fuerte, y es que, el atletismo es un deporte que forja ese carácter, es un deporte que te lleva a ser muy fuerte, al límite.

El atleta hispano-marroquí no solo ve el éxito en las victorias ni en los récords, sino que también ve lo éxitos en otros factores: “El verdadero éxito es poder ponerse las zapatillas por uno mismo y salir a correr la carrera que te apasiona, rodeado de la gente que te agrada. Eso también es éxito”.

A pesar de ello, Mohamed cuenta con un gran palmarés a lo largo de su carrera deportiva: en 2023, quedó octavo en los 10 kilómetros de París, y obtuvo un segundo puesto en la San Silvestre Vallecana, carrera en la que se proclamó campeón los dos años siguientes, en 2024 y 2025. En 2024, no solo consiguió llevarse la San Silvestre, sino que también se clasificó con la selección de Castilla La Mancha al Campeonato de España de campo a través, y quedó séptimo clasificado español en el Campeonato de España de Media Maratón. Este año no se queda atrás, además de coronarse vencedor de la San Silvestre por segundo año consecutivo, ha sido campeón individual de Castilla La Mancha de campo a través, y campeón de los 10 kilómetros de Santa Cruz de Tenerife, entre muchos otros campeonatos.