Se reinició la liga colombiana y Millonarios sigue igual. El conjunto capitalino está en el fondo de la tabla de posiciones, sin una identidad y estructura deportiva


El juego frente a Once Caldas generaba varias expectativas. Era la oportunidad de ver a Millonarios de local. Ante la ausencia de público, el conjunto jugó como tienden a hacerlo los equipos locales: propositivos y ejerciendo una alta presión. Como consecuencia de esta, el gol llegó. Rápidamente Millonarios logró la ventaja en el marcador, transmitiendo una imagen positiva. Sin embargo, de ahí en adelante todo fue preocupante y desesperanzador.

Punto de quiebre

Ante la ventaja, Millonarios decidió ejercer la posesión del balón. Pero era una tenencia de balón que, desde el minuto 12’, buscaba enfriar el compromiso. A partir de ese entonces el embajador dejó de ser propositivo, y se limitó a mantener la posesión en el eje central, ignorando la creación de jugadas de ataque.

Lógicamente, Once Caldas buscaría el empate, el cual logró con facilidad. De repente, Millonarios era un equipo extenso, con grandes espacios entres sus bloques. La presión alta —característica del entrenador Alberto Gamero— aún se evidenciaba, pero ahora no tenía un orden y, en vez de beneficiar, afectaba a los locales. Fue en dichas circunstancias cuando se dio la ley del ex: Roberto Ovelar ganó el reboté entre líneas de defensa y volantes del local, dando paso a un remate a media distancia que dejó sin posibilidades al arquero.

Más y más de lo mismo

La igualdad afectó a Millonarios. El equipo terminó de perderse. El medio campo fue espectador de la posesión de balón de Once Caldas. La presión alta, y en bloques, había desaparecido. Cada uno de los jugadores buscaba —guiados por la impotencia— mecanismos para recuperar la posesión.

Hubo momentos en que recuperó la posesión, pero fue un alivio, nada más. Como cuando se fue adelante en el marcador, Millonarios ejerció una posesión de balón pasiva, casi insignificante. Mientras tanto, Once Caldas se replegaba bastante bien en su territorio, aguardando al momento preciso para una transición rápida. ¡Así fue! Una pérdida de balón en situación en situación de ataque por parte de los locales permitió que Once Caldas rompiera, mediante un pase largo, los bloques de Millonarios, dejando a su delantero en ventaja para definir.

Momento VAR

Por unos segundos, Millonarios tuvo tranquilidad. La jugada de ataque había sido anulada por fuera de lugar, pero el VAR —que solo se presenta en dos compromisos por fecha en la liga colombiana— terminó de derrumbar las mínimas esperanzas que había en los locales. A partir de ese entonces, todo fue impotencia.

Millonarios buscaba, no con ganas, sino como se pudiera, las oportunidades que le permitiera descontar el marcador. Pero nunca llegó. Los embajadores gravitaban en la cancha, la recorrían sin sentido, buscando hacer algo, ese algo que ni ellos mismos conocían. Un gol en acción parada sentenció el compromiso. El VAR, nuevamente, convalidó el gol.

Post partido

Todos coincidían en lo mismo: Millonarios no tiene proyecto, estructura e identidad. Esa es la visión que casi todos ven, pues la perspectiva interna es completamente diferente. Tanto capitán, Jhon Duque, como entrenador, Alberto Gamero, en rueda de prensa demostraron la poca reflexión interna. Ambos justificaron y consideraron que merecieron un mejor resultado, a pesar de que lo reflejado en el campo fue lamentable.

Esta reflexión no es solo desde un ámbito cuantitativo, pues hablando desde un ámbito estadístico Millonarios se encuentra en la posición diecisiete (17) con siete (7) puntos. En estas circunstancias tendrá que enfrentar el próximo domingo, a las 8:10 p.m. hora local, a Santa Fe en el clásico capitalino. En contraste con Millonarios, los leones se encuentran en la segunda posición con dieciséis (16) puntos, y ayer derrotaron a Deportivo Pereira, en condición de visita, dos (2) a uno (1).

Twitter: @JuanDavidTibad2

Foto: Once Caldas-Sitio web