El 2 de diciembre del año pasado, Atlético Huila femenino se coronaba campeón de la Copa Libertadores. Sin duda alguna, un hecho histórico en el deporte colombiano


Para ese entonces todos los medios cubrían el acontecimiento con admiración y, de igual forma, los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol salieron a atribuirse el título y, a su vez, prometieron un apoyo a la rama femenina en el ámbito futbolístico. Pues bien, este tiempo de gloria, de alegría y de felicidad duro poco. Dos días después, Yoreli Rincón, una de las mejores jugadoras de Huila y de la Selección Colombia, afirmó mediante sus redes sociales que el valor económico del título obtenido no les llegaría a ellas, si no que le quedaría al Atlético Huila masculino.

Desde ese momento, la situación se vio tensa entre jugadoras y dirigentes del fútbol colombiano, como lo fue el caso entre Yoreli Rincón y el presidente del Deportes Tolima, Gabriel Camargo, quien dijo que “la Liga Femenina es un caldo de cultivo de lesbianismo tremendo” y también comentó que es una competencia que no genera los suficientes ingresos como para recibir un apoyo. A estos comentarios, Yoreli Rincón respondió fuertemente. Sin embargo, lo importante es percibir lo que más tarde iba a estallar: un desinterés por parte de los directivos del Fútbol Profesional Colombiano por apoyar al fútbol femenino.

Después apareció un comunicado, en el cual se argumentaba que la Liga Femenina no se podría llevar a cabo durante el primer semestre del 2019, por razones de planificación. Esto fue un golpe para las jugadoras, principalmente, pues en ese momento se dieron cuenta que la inversión del deporte femenino no era y no es una prioridad en Colombia. Tras esta decisión, los equipos femeninos han mantenido uno que otro amistoso entre sí, el cual les permita mantener una preparación para el momento en que la Liga Femenina se vuelva a jugar en mitad del presente año.

A todo esto, a finales de enero el presidente de Colombia, Iván Duque, le añadió controversia, pues anunció que Colombia deseaba ser la sede para el Mundial Femenino del año 2023. Dicha declaración no fue vista de la mejor forma, porque para ese entonces, la Liga Femenina ya había sido suspendida. En silencio y con pocos comentarios respecto al tema transcurrió gran parte de febrero, pero luego, toda la realidad, poco a poco, fue saliendo a la luz.

Los medios iniciaron a titular acerca de dos denuncias que llegaron a la Fiscalía en contra del entrenador de la Selección Colombia Femenina Sub-17, Didier Luna, por acoso sexual. Estas denuncias fueron realizadas por el padre de una de las jugadoras y por quien fuera colaboradora médica en la Selección unos años atrás. En ese entonces el foco de atención volvió sobre el fútbol femenino, pero no por otro hecho histórico, más bien por algo negativo. Las jugadoras eran acosadas sexualmente por el entrenador, quien solía abrazarlas, pedirles besos, tocarles la cola y demás como “muestra de amor paternal”.

La Federación Colombia se ocultó para ese entonces y, cobardemente, desapareció del panorama. Aun peor, para el momento en que volvió a la escena pública, lo hizo para traer pésimas noticias: se estaba analizando limitar la Liga Femenina a una versión Sub-23 o, en el peor de los casos, eliminarla, pues está es, económicamente hablando, insostenible. Los comentarios de las jugadoras y analistas deportivos no se hicieron esperar y argumentaron que se estaba limitando el ejercicio deportivo. Pero, el problema no era solo deportivo. Un caso de machismo tremendo se estaba asomando, disimuladamente. Y así fue. El poco o nulo apoyo sobre el deporte femenino, más exactamente en el fútbol, no es por razones económicas, esto se define más por motivos sociales, culturales y éticos que Colombia ha tenido a lo largo de la historia, donde el machismo, la exclusión sociales y demás se han percibido con notoriedad.

Esto se percibió con mayor claridad en una publicación de la DIMAYOR en sus redes sociales, donde felicitaba a las mujeres en la conmemoración que se hace a nivel mundial el 8 de marzo, lo cual fue sumamente cínico. Por tal motivo, aprovecho estas últimas líneas para expresar solidaridad con todas las mujeres quienes, diariamente, son víctimas de la falta de razonamiento de muchos hombres, que las siguen concibiendo como un objeto menor a su ser.

Twitter: @JuanDavidTibad2

Foto: Antena2