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Muchas fueron las críticas que se hicieron de parte de todo el mundo deportivo, a nivel nacional e internacional, hacia la Asociación del Fútbol Argentino, dirigida por ese entonces por Julio Grondona. Por esos tiempos la institución de Viamonte era orquestada a gusto de su presidente y los dirigentes de todos los clubes no tenían autoridad de decidir, en algunas casos, ni su propia situación. A la gestión de “Don” Julio se la denominó como una dictadura, pero lo cierto es que cada vez que había elecciones ganaba por unanimidad, y si bien había algunos pocos que decidían ausentarse, nunca tuvo votos en contra o negativos. Las economías de los equipos de todas las categorías no eran buenas y las deudas no paraban de crecer. Sin embargo todo parecía funcionar con normalidad.

Al fallecer Grondona muchos de sus detractores pensaron en ocupar su lugar, pero fue Luis Segura, Vicepresidente de AFA, quien se sentó en el sillón del “viejo” jefe. Algunos se alegraron y otros no, pero todos coincidían en que todo iba a estar mejor de ahora en más. Lo cierto fue que esto no fue así y la situación de los clubes y la economía de la institución madre del fútbol nacional se inició, o mejor dicho siguió, yéndose al piso. Durante la gestión de Segura se empezó a ver una cierta tendencia de los equipos “grandes” de tomar el poder y comenzar a tomar el negocio, sin importarles los clubes más chicos y muchos menos los de las categorías menores.

La situación llegó a un punto sin retorno y se llamó a elecciones. Segura vs Tinelli, vicepresidente de San Lorenzo. Esas eran las dos posturas, que eran muy distintas, ya que se pensaba que con Tinelli todo se transformaría en un gran negocio y muchos equipos, sobre todo del ascenso, lo sufrirían. Lo cierto es que esa votación fue un bochorno mundial. Hubo 76 votos, cuando debería haber 75. Tal fue la vergüenza y en especial el clima de incertidumbre que se vivió las semanas posteriores, que la FIFA hizo que se armara una Comisión Normalizadora para solucionar todos los problemas.

Armando Pérez fue el elegido para hacerse cargo de la Comisión y los conflictos no tardaron en aparecer. Los números no cerraban por ningún lado y se les debía dinero a todos. Pero la situación más grave estaba en la segunda categoría, ya que es una división nacional y los costos son altísimos para clubes que en su mayoría son pobres. Lo cierto es que se llegó a un acuerdo donde la AFA postergaría el cobro de la deuda por parte de los equipos, ayudaría con los operativos de seguridad y con los traslados, más la suma de 1.5 millones por mes.

El pasado martes, luego de una reunión, los dirigentes de la B nacional llamaron a un paro indeterminado por la grave situación que está viviendo, ya que desde la entidad madre no están cumpliendo con lo pactado. Las demás categorías del ascenso jugarán este fin de semana pero se sumaran al paro si este continúa.

Todo esto muestra que por más que hayan pasado varios nombres al frente de la AFA, los causantes de muchos de los problemas, que son los dirigentes de todos los clubes, siguen siendo los mismos, y los que dicen que tienen la solución también son aquellos que dejaron en quiebras a sus equipos y al fútbol argentino, que no puede comenzar de nuevo y ser lo que alguna vez fue, o se pensó.

Escrito por: Juan Martín Álvarez.

Fuente: TNcorrientes.com

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