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Érase una vez, un equipo de fútbol que día a día se ganaba el respeto y admiración de todo el mundo. No tenía ni espada ni herradura. De hecho, no le hacía falta ni un mísero calcetín, ya que le encantaba empaparse en el barro. Le daba igual el adversario y el escenario porque siempre, incluso en la derrota, se dejaban la vida por ser fieles a sus valores. La humildad de ser un equipo pequeño. La valentía que suponía combatir frente a los mejores sin ningún tipo de complejo. Pero sobre todo la nobleza que les llevó a estar en boca de todo el mundo por sus utópicas lecciones de vida. Ese, queridos amigos, era el Matagigantes. Un equipo hecho por y para el pueblo. En las buenas eran los primeros que lo celebraban y en las no tan buenas se hacían más fuertes. Unidos. Sin miedos. Sin intereses. Nadie se creía mejor que su compañero, todos eran iguales y junto a su afición consiguieron lograr grandes cosas. Lucieron la franja roja de su camiseta por toda Europa. Dieron a conocer a grandes estrellas como Negredo, Diego Costa y Michu. Hicieron soñar a miles de personas con una octava plaza y posible reencuentro con viejos amigos. Esas hazañas, amigos míos, hicieron felices a innumerables personas. Desde la panadera de la esquina, la cual escuchaba el fútbol por la radio hasta el último empleado del club, el cual estaba feliz con su puesto de trabajo porque sus jefes le respetaban, todos estaban orgulloso de su ídolo.

¿Les parece admirable esta historia? Pues espero que la hayan disfrutado…Ahora, olviden lo narrado. Dejen de indagar sobre este paranormal fenómeno de la naturaleza, ya que a día de hoy no existe. Lo preocupante es que tampoco da síntomas de que vaya a resucitar. De ganarse el respeto y admiración de todo el mundo a ser noticia por problemas extradeportivos. Alégrense porque ahora este equipo cuenta con espadas, herraduras y calcetines. Pero lloren porque olvidaron los valores del pasado. La leyenda cuenta que los grandes siempre vuelven cuando menos se les espera y a eso se aferra el fiel aficionado al fútbol.

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