Independiente volvió a ser

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Independiente volvió a celebrar un título después de siete años y recuperó lo más sagrado de su esencia: La mística internacional con un estilo marcado e impulsado por un entrenador que volvió a las fuentes históricas del club, cuidó siempre las formas y le sumó una flexibilidad necesaria para adaptarse a las características de sus jugadores


No fue un miércoles más en la historia de Independiente. Fue una noche llena de gloria,de pasión, de recuerdos. Fue la noche en la que una generación pudo ver por primera vez lo que algún día escuchó del padre o del abuelo. Fue la noche en la que la historia se materializó y se transformó en presente puro. Fue la noche del abrazo interminable y las lágrimas de felicidad terminaron de ocupar el centro de la escena.

La llegada a la instancia de una final de un torneo internacional fue la consecuencia de un camino que se empezó a forjar desde que Ariel Holan asumió la dirección técnica del conjunto de Avellaneda. A pesar de varios cuestionamientos por el uso de drones o por venir del palo de hockey, el entrenador de Independiente formó un equipo sin las figuras de otros tiempos, pero con dinamismo, intensidad y una mezcla perfecta entre experiencia y juventud.

El rey de copas sumó un nuevo trofeo a su extensa lista. Se clasificaron a la próxima edición de la Copa Libertadores y al mismo tiempo disputarán  la Recopa Sudamericana con Gremio (campeón de la Copa Libertadores), y la Copa Suruga Bank ante el Cerezo Osaka. Holan hizo del Rojo un equipo totalmente agresivo y sobretodo convencido de sus ideas. Independiente volvió a ser.

Foto :  Twitter oficial del Club Alético Independiente

Por Pablo Labanca

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