El equipo cardenal venció al Deportes Tolima en la gran final y alcanzó su noveno título

Con gol de Héctor Urrego, los dirigidos por Gustavo Costas, lograron lo que muchos creíamos imposible, coronarse campeones de la Liga Águila II – 2016, esto, teniendo en cuenta el estilo de juego mostrado por el equipo, las dificultades vividas en la interna del club y el cambio de técnico a mitad de camino.

Y es que si bien es cierto que en el fútbol no hay nada escrito y que la palabra ‘justicia’ no existe en este deporte, debo reconocer que, independientemente de mis gustos futbolísticos, nunca tuve a Santa Fe entre los favoritos a ganar el torneo. Pero no porque tenga algo en contra de este club o porque sea hincha de uno de sus mayores rivales (Atlético Nacional) sino porque el juego que mostraba no convencía ni a sus propios seguidores.

Sin embargo, con el paso de las fechas, la ilusión fue creciendo cada vez más. Si bien su estilo de juego rocoso, defensivo y basado en el contragolpe no era vistoso ni brindaba espectáculo, los resultados y varias fechas de invicto, 15 para ser exactos, respaldaron la idea del argentino Gustavo Costas, quien, recordemos, ya había sido campeón con Independiente Santa Fe en el 2014.

Con una nómina definida, que fecha a fecha se consolidaba, y unas cuantas individualidades que conformaban la columna vertebral del equipo, el expreso rojo, tras dejar en el camino a grandes equipos como el Independiente Medellín y el Atlético Nacional, logró coronarse campeón y hacerse con la estrella de fin de año.

Y puede que este título tenga un sabor agridulce porque no se jugó bien ni siquiera en la final, esto se sustenta con el hecho de que el gol llegó de pelota parada sobre el minuto 12 del primer tiempo, y desde ese entonces lo único que hizo el cuadro cardenal fue aguantar y mantener el resultado, demostrando una vez más que argumentos futbolísticos no le sobraban.

Pero como dice la famosa frase “no importa cómo se juegue, lo que importa es ganar”, se puede afirmar que Santa Fe es un digno campeón, porque más allá de los gustos, hay que tener claro que cuando un equipo logra tal objetivo es porque, sin lugar a dudas, tiene ese toque distintivo que lo pone uno o varios escalones por encima de los demás, llámese calidad, entrega o suerte.

Es por esto que, no me resta nada más que felicitar a la hinchada cardenal porque, además de haber sufrido tanto este nuevo título, no se es campeón todos los días. De igual manera, como decían varios asistentes al estadio y seguidores de Santa Fe: “jugando bien o jugando mal, somos CAMPEONES”, y sí señores, así es, pueden gritarlo y sentirse orgullosos de ello porque eso es lo que son “los campeones del fútbol colombiano”.

Twitter: @sebasgomez05

Foto: El Universo