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El fútbol colombiano lleva más de un mes en un período de inactividad, motivo que ha presentado una serie de problemáticas y ha reflejado otras. Por tal razón, un debate sobre esta industria y su papel en la sociedad ha aparecido


Al igual que la mayoría de las industrias, el fútbol se vio en la obligación de parar. El 13 de marzo la pelota dejó de rodar en Colombia. La razón era obvia: una pandemia empezaba a tener repercusiones negativas en el país y era mejor actuar, de forma severa, de forma temprana y así reducir la posibilidad de grandes daños. Así que Colombia entró en una cuarentena que se ha extendido hasta el día de hoy, pero está presupuestada hasta el 27 de abril, aunque la posibilidad de que sea prolongada es alta.

A través de esta medida se han reducido las repercusiones negativas a nivel de salubridad, pero es evidente que la economía y los mercados se encuentran en etapas de crisis. Y, una industria productora de tanta economía, como lo es el fútbol, no podría evitar dicho parón, obligatorio, repentino y desafortunado. Así que también se vieron en la obligación de actuar. Sin embargo, dicho actuar ha faltado a varios derechos de los trabajadores.

Desde hace un par de días, Acolfutpro, entidad colombiana encargada de exigir los derechos de los deportistas, reportó situaciones de incumplimiento de los derechos de los trabajadores, pues algunos clubes, como Once Caldas y Santa Fe, recortaron los salarios de los trabajadores o suspendieron los contratos durante la cuarentena. Sin duda alguna, estos comportamientos generaron malestar en los individuos como en sector deportivo y, mediante la difusión pública o procesos legales, se llegaron a acuerdos ante esta situación. Sin embargo, esa situación demuestra la crisis en la que se encuentra el fútbol colombiano, hace varios años, pero que el Coronavirus permitió visualizar en mayor medida.

A pesar de todo, DIMAYOR, institución que coordina el fútbol profesional colombiano, tiene la idea, a lo mejor racional o no, de reanudar el campeonato local días después de que se levante la cuarentena; es decir, después del 27 de abril. Por tal razón, crearon un documento que contiene los aspectos a tratar dentro de la cancha como fuera de la misma. Es decir, se habla acerca del desplazamiento de las partes involucradas y de los cambios que tendrán los partidos. Este documento será presentado el próximo lunes al Ministerio de Salud y al Ministerio de Deporte, y está compuesto por más de 100 páginas; un proceso de elaboración que tardó 20 días.

Sin embargo, el Gobierno nacional, liderado por Iván Duque, ha manejado un discurso donde destaca la importancia del fútbol, y apunta a que en estos tiempos no tiene tanta importancia. Tanto así que en varias de sus alocuciones presidenciales o entrevistas radiales se ha referido al fútbol —y a la vida social, en general— de la siguiente manera: “Tenemos que prepararnos psicológicamente para eso, porque no es que el 27 de abril volvamos a los estadios, a los parques, a las fiestas; no”. Además, al conocer que la DIMAYOR tiene la intención de presentar propuestas para reanudar el fútbol cumpliendo todas las garantías requeridas por el Gobierno, Iván Duque ha dicho lo siguiente: “Como decía algún creativo, tendrías que llevar a todos los equipos, encerrarlos en una villa, todo el cuerpo médico, auxiliares, árbitros (…) que nadie tenga que salir para evitar el virus”.

Es importante destacar que la DIMAYOR ha presentado antes lo clubes y la opinión pública la intención de finalizar el campeonato en una sola ciudad, donde todos los clubes se concentren en mismos hoteles y se lleven a cabo 4 compromisos diarios. Esta medida también ha sonado en Inglaterra, con la Premier League y su posibilidad de finalizar el campeonato en un único estadio: Wembley.

El actuar por parte de la DIMAYOR solo ha demostrado la profunda crisis institucional del fútbol colombiano, pues de los 36 equipos, 20 vienen presentando problemas económicos que son preocupantes a corto y mediano plazo. La evidencia de esta situación produjo que el 29 de marzo DIMAYOR solicitara al Gobierno un crédito para respaldar al fútbol, al cual la respuesta fue negativa, explicando la poca relevancia que tiene dicha industria en estos momentos.

Tal como lo dijo Jorge Valdano en algún momento, “el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes” y, el Gobierno colombiano, en cierta medida, lo ha tratado en concordancia a esa medida. Sin embargo, dicha frase puede ser cuestionada desde hace un par de años, pues el fútbol sacrificó la unión, la festividad, la pasión que tenía como base, por convertirse en una industria poderosa, donde la economía fuera el factor principal, dejando a un lado las bases centrales de su creación. En cierta medida esto no es malo, ya que en Colombia son 50 mil las familias que subsisten por este deporte; pero, el mal manejo, en un ambiente llenó de corrupción, pone en peligro la vida de estas personas.

Por otra parte, el fútbol femenino, a nivel global, se enfrenta a una situación aún más preocupante. Varias instituciones representativas de esta rama del deporte han presentado su preocupación ante la posibilidad de un retroceso e incluso una posible extinción del deporte femenino en algunos sectores del mundo. Hace un par de años el deporte femenino empezó a tener mayor reconocimiento y aceptación, el cual iba acompañado en una búsqueda de la igualdad de género. Sin embargo, y a pesar que muchas instituciones tienen la intención de continuar por ese sendero, los recursos de estas se están agotando o tienen mayor riesgo de alcanzar ese punto. Por tal razón, si los involucrados en el deporte femenino no reciben apoyo, un retroceso peligroso se puede presentar, lo cual sería preocupante no solo a nivel deportivo, sino en la búsqueda de la igualdad de género y la equidad de oportunidades.

Es cierto que el fútbol no es lo más trascendente en estos tiempos y que por encima de esta industria se encuentran otras —como la salud, la educación y el medio ambiente— pero, por esa razón, no se puede desacreditar la funcionalidad social y económica que cumple el fútbol a nivel global. Así que más allá de que sea del agrado o no de la población, hay que coincidir en las múltiples oportunidades que este deporte a propiciado para muchas personas, donde una buena parte es proveniente de espacios llenos de dificultades para vivir en condiciones medianamente aceptables. Por ejemplo, varios de los jugadores de la selección nacional de Colombia son provenientes de regiones donde la pobreza abunda o el conflicto armada se vivía con constancia.

Por tal razón, al igual que el resto de industrias, se debe buscar un equilibrio y el mismo parámetro de posibilidades que permita la reanudación de su oferta, con la intención de sobrevivir. Sin embargo, aún no es el momento, como lo plantea el presidente de la DIMAYOR. En los tiempos de crisis es importante mantener la solidaridad, la empatía y la unión, aspectos que el fútbol también tenía y de una u otra forma perdió.

Twitter: @JuanDavidTibad2

Foto: Archivo particular-Futbolred

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