Millonarios olvidará fácilmente el 2020. Un año lleno de fracasos y decepciones. Periodo donde los fichajes, los supuestos refuerzos, poco aportaron, y Millonarios tuvo que volver a sus raíces, a su cantera, más por obligación que por convicción.  


La contratación de Alberto Gamero, distinguido entrenador colombiano, generaba ilusión en la capital. La idea de un proyecto sólido y estructurado llamaba la atención. Sin embargo, esta idea rápidamente se desvaneció. Millonarios este año no fue leal a su historia y pareció un equipo chico más que otra cosa.

El pésimo arranque

Millonarios inició el campeonato produciendo mucha ilusión, pero transmitiendo varias inseguridades. La nómina era limitada, con algunos nombres que producían incertidumbre. Aún así las expectativas eran altas, pues, como ha sido la tendencia en Millonarios en los últimos años, se ha creído que solo con un entrenador laborioso y prestigioso es capaz de lograr grandes logros.

Aunque en el pasado funcionó, este año no hubo cercanías a eso. Por el contrario, las inseguridades aumentaban, acompañados de los cuestionamientos. Millonarios estaba estancado en el fondo de la tabla. Allí, en un lugar aparentemente desconocido, temido por todos los hinchas.

El club estaba estancado allí, de forma explícita. Los malos resultados continuaban y preocupaba la capacidad de reflexión y autocrítica. Siempre se encontraron excusas, factores externos que afectaban a Millonarios. O eso era lo que decían los jugadores, el entrenador y las partes administrativas.

Una solución forzada: la cantera

Las lesiones sí fueron una realidad. Millonarios perdió varios de sus jugadores claves antes o después del parón futbolístico debido a la pandemia. Y allí, uno a uno, los jugadores de la cantera del embajador iban teniendo mayor atención.

Lo mejor era que sus actuaciones impresionaban, pues, a raíz de su participación, los resultados de Millonarios cambiaron. Ya avanzado el torneo, cuando una campaña casi perfecta era la única posibilidad de clasificar, los bogotanos entraron en una senda de victorias y de buenos resultados. Sin embargo, ya era demasiado tarde.

La remontada se dio, pero no alcanzó. Aún así, el club disputo varios partidos de un improvisado torneo de eliminados, el cual otorgaría la posibilidad de disputar un último cupo por Copa Sudamericana.

¿La posibilidad de una nueva base?

Por obligación, en inicio, la cantera fue la solución de Alberto Gamero y de Millonarios. Después parecía la base central, pues casi todos sus titulares eran canteranos, quienes seguían teniendo destacadas actuaciones.

Finalmente, Millonarios ganó ese torneo, del cual poco se habló, pero obtuvo la posibilidad de enfrentar a Deportivo Cali, por la disputa del último cupo a puestos internacionales. De los once (11) titulares, nueve (9) provenían de la cantera, quizá la mejor de los últimos años en la institución.

Aquellos jugadores estuvieron a escasos minutos de lograr la clasificación a certamen internacional, la cual el club no merecía por lo realizado en el año, pero que por una especie de obligación debía lograr. El partido finalizó en igualdad a un gol y en los penaltis los azucareros lograron ese último cupo a plaza internacional.

Fichajes: la cortina de humo

La hinchada de Millonarios, con razones suficientes, está enojada por los resultados del presente año. Y la administración lo sabe. Y por esa razón buscó la manera de persuadir la indignación y orientarla en ilusión. En medio de renovaciones y un fichaje esperado, la cortina de humo inició.

La salida de John Duque, capitán durante los últimos años, y Ayron del Valle, destacado goleador, disminuían las obligaciones salariales, pero también obligaba en la consecución de reemplazos notorios que apacigüen a la hinchada y al mismo entrenador.

El 30 de diciembre, como para finalizar el año, las noticias empezaron a llegar. Una tras otra, con pocos minutos de diferencia.

Fredy Guarín ficha por Millonarios

Juan Moreno, quien terminó siendo el arquero titular, renovó hasta 2023. Después de él, con un contrato de la misma vigencia, se anunció a Klíver Moreno, Édgar Guerra, Juan García, Andrés Llinás, Diego Abadía y Émerson Rodríguez. Los juveniles obtenían su contrato, más que merecido.

No obstante, se es consciente de que un club como Millonarios no debe depender exclusivamente de su cantera, que ya les salvó un año que pudo ser peor. Además, son jugadores jóvenes, cuyo progreso y evolución debe ser tratada de forma apropiada.

Por eso, la institución anunció la llegada de Daniel Ruiz, procedente Fortaleza. Sumado a él se renovó entre polémicas por un año a Felipe Banguero, la adquisición del defensa Juan Pablo Vargas y otra renovación: la de David Mackalister Silva, referente de la institución.

http://twitter.com/MillosFCoficial/status/1344446126989209601

Ya con eso, la administración podía anunciar su fichaje estelar, un fichaje relevante en el fútbol colombiano. Fredy Guarín, distinguido e internacional jugador colombiano, llegó como agente libre a Millonarios, club donde se formó y del cual es hincha. Y donde firmó un contrato por un año.

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Por un mejor 2021

De esa manera Millonarios cierra un 2020 complejo, desilusionante y preocupante. Donde se le apostó a un gran entrenador, pero el cual tuvo un inicio complejo y donde sus refuerzos y una buena parte de la nomina no estuvieron en el nivel esperado.

Con las noticias anunciadas en los últimos días del año, se espera que Millonarios este orientando su funcionamiento en un 2021 mucho mejor al anterior, donde, de nuevo, el club sea consecuente con su historia y vuelva a los puestos de disputa de las competiciones.

Twitter: @JuanDavidTibad2

Foto: Millonarios FC