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El “Pincharrata” buscó sin eficacia en el mano a mano y se llevó un punto valioso ante el conjunto del Sur. El ciclo Bernardi lleva dos encuentros disputados sin conocer la derrota. Hay muchas cosas que deberán ser pulidas, pero este es solo el inicio


Estudiantes tuvo una prueba muy importante ante Banfield, el duro equipo que dirige Julio César Falcioni. El “Pincha” venía de vencer como visitante a Temperley por 3-0 en el debut de Lucas Bernardi como nuevo entrenador y debía demostrar que este nuevo comienzo trajo consigo una mejora en el juego.

El DT albirrojo cambió su planteo con respecto al encuentro anterior y tuvo una errónea lectura de juego, colocando tres hombres en la línea de ataque y ubicando a Gastón Fernández por el sector izquierdo, perdiendo así al conductor natural del equipo. No tuvo en cuenta el arma letal del “Taladro” y por la cual el visitante se puso en ventaja: el contraataque. Estudiantes se lanzó demasiado al ataque y dejó desprotegida su defensa, dándole espacios a Banfield para lastimar con su mejor virtud, explotando la velocidad de Mauricio Sperduti y Pablo Mouche.

El “León” fue superior a su rival en el primer tiempo, pero continúa con la poca efectividad de cara al arco, aunque mejoró lo que respecta a la generación de juego y oportunidades. Lucas Rodríguez tuvo dos chances claras para convertir pero falló en el mano a mano. Sin embargo, hay que destacar que el equipo está en un proceso de reconstrucción y deberá adaptarse a la nueva idea del técnico.

Pese a la insistencia ofensiva, Estudiantes dejó en claro un serio problema a la hora de retroceder y tomar las marcas correspondientes, algo que le sucedía en los partidos anteriores. Facundo Sánchez, de flojo presente, perdió una pelota en el área visitante y provocó el contraataque de Banfield que terminó en gol: centro de Martín Lucero para Darío Cvitanich, quien asistió de cabeza a Mouche para que definiera en soledad. Al “Pincha” le llegan y le convierten fácilmente, ese deberá ser un punto a mejorar.

El segundo tiempo fue totalmente distinto. Con la obligación de ir por la igualdad en el marcador, el conjunto platense se desesperó y perdió claridad. Gastón Fernández intentó retomar su protagonismo como conductor del equipo pero se fue desdibujando con el paso de los minutos.

En los últimos diez minutos, Estudiantes llegó al empate gracias a un gran cabezazo de Pablo Lugüercio (quien ingresó en el complemento) y se alivió, empató un partido que le costó muchísimo y se fue con más tranquilidad que tristeza pese a que, de ser más fino en la definición, podría haberse llevado los tres puntos.

La igualdad le sentó mejor al conjunto de Bernardi. El objetivo es generar confianza en un grupo que estaba destruido anímicamente y poder darle las herramientas para asentar una idea de juego que de a poco el equipo va poniendo reconociendo y poniendo en práctica. Queda mucho camino por recorrer, este fue solo el comienzo. ¿Habrá cosas que perfeccionar? Claro que sí. Pero este resultado invita a Estudiantes a crecer y mejorar.

Foto: Club Estudiantes de La Plata

Twitter: @santinosetto

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