El jugador italiano llegó al conjunto rojiblanco como una de las sensaciones de la Serie A, siendo pieza fundamental tanto para su equipo, el Torino, en el que marcó 13 goles, como para la selección italiana con la que disputó en Mundial de Brasil. Su fichaje, que se cerró por 14 millones de euros, había causado una gran ilusión en la hinchada colchonera, pero su rendimiento no estuvo a la altura de la aportación que se esperaba de Alessio Cerci.

Para reencontrarnos en el tiempo con el último partido en el que lució la elástica rojiblanca, tenemos que remontarnos al 14 de diciembre de 2014. Dos años, seis días y dos cesiones -al Milan y al Génova- después de aquel Atlético de Madrid – Villarreal, Alessio Cerci recuperó la sonrisa, a parte de por el hecho de volver a pisar el césped del Calderón tras este periodo cruel, porque la afición del Atleti le recibió con una ovación por todo lo alto, pese a que ha sido uno de los fichajes más decepcionantes de la historia de la entidad del Manzanares.

La reaparición de Alessio Cerci supone una motivación anímica para un gran jugador que ha vivido una pesadilla constante en estas dos temporadas  en las que ha estado prácticamente en el dique seco. En el partido ante el Guijuelo ha vuelto a sentirse futbolista. Todo apunta a que salga cedido o traspasado en el mercado invernal, ya que la plantilla que ha configurado Simeone para esta temporada está más que completa, pero esto supone un paso muy importante en la recuperación del jugador italiano de 29 años.

El segundo entrenador del Atlético de Madrid, el ‘Mono’ Burgos, tuvo palabras cariñosas hacia el jugador italiano al final del encuentro: “Es un gran jugador, la gente lo aprecia, le animaron en cada balón que tocó y está a disposición del equipo”.

Foto: Laliga

Twitter: @AdriContrerass