La Selección Colombia femenina volvió a disputar compromiso después de un año y medio. Su contrincante era la Selección de Estados Unidos, actuales campeonas del mundo, quienes ganaron con facilidad este compromiso, que permite hacer un contraste entre los procesos del fútbol femenino.


La Selección Colombia perdió 4-0 frente a la Selección de Estados Unidos. Las actuales campeonas del mundo jugaron con su nomina base, de importante trayectoria internacional y que pertenecen a los mejores equipos de su liga y Europa; mientras que las visitantes contaban con una nómina perteneciente a la liga local, donde la experiencia internacional es reducida.

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Una victoria predecible

Estados Unidos inició el compromiso con su nomina base y empleando su nomina habitual, el 4-3-3. Las dirigidas por Vlatko Andonovski iniciaron así: A. Naeher; K. O’Hara, A. Dahlkemper, B. Sauerbrunn, C. Dunn; S. Mewis, J. Ertz, L. Horan; L. Williams, C. Lloyd, M.A. Rapinoe.

Por su parte, las dirigidas por Nelson Abadía Arango iniciaron con un sistema táctico de 4-2-3-1, que contaba con las siguientes jugadoras: S. Sepúlveda; K. Ibargüen, J. Carabalí, D. Arias, O. Velásquez; L. Salazar, J. Caro; G.R. Gil, M. Usme, M. P. Sepúlveda; K. Romero.

Los goles de las visitantes llegaron a través de las hermanas Mewis. Samantha Mewis marcó una tripleta (4’, 33’, 46’ -P-) mientras su hermana Kristie Mewis, quien ingresó en el segundo tiempo, marcó el último gol en el minuto 85’.

Estados Unidos: la cima del fútbol femenino

Se han disputado ocho (8) Mundiales de Selecciones Femeninas, de las cuales la Selección de Estados Unidos ha ganado cuatro (4). Además, son las actuales campeonas, lo cual permite visualizar el éxito de la Federación de Fútbol en Estados Unidos.

Su funcionamiento es completamente opuesto al de la Federación Colombiana de Fútbol, lo cual explica sus resultados. Estados Unidos fue uno de los primeros países en desarrollar una liga de fútbol femenina, que ha permitido el desarrollo de jugadoras nacionales en un espacio adecuado.

De igual forma, en dicho país se ha realizado un proceso general que ha permitido el desarrollo propicio del fútbol femenino, el cual supera la tendencia en este deporte, logrando ser más popular y exitoso que el masculino.

Además, la retribución es lógica pues desde hace años la Selección Femenina tiene los mismos salarios económicos que la Selección Masculina, algo que suena lógico, pero que no sucede en esta y otras profesiones.

Fútbol Femenino Colombiano: una industria olvidada

La Selección Colombia Femenina había disputado su último juego el 9 de agosto de 2019, cuando se coronaron campeonas del Panamericano Femenino derrotando a Argentina. Desde ese entonces la Federación Colombiana de Fútbol no había organizado un partido amistoso o un microciclo hasta el de esta oportunidad.

Este dato sirve para ejemplificar la atención y lo realizado por dicha institución en el desarrollo del fútbol colombiano femenino, que viene forjándose sus oportunidades en medio de las dificultades que genera el desinterés y la inexistencia de un apoyo suficiente por parte de diversas entidades, incluso de la propia Federación.

Colombia y la liga de los tres (3) meses

El fútbol colombiano femenino se ha forjado en medio de la incertidumbre y aún así ha logrado objetivos destacados, como es el reciente título de Copa Libertadores del Atlético Huila. Sin embargo, parece que nada es suficiente para recibir un respaldo en el desarrollo del fútbol femenino en el país.

Colombia siempre ha destacado por la calidad de sus jugadoras, pero como sucede también en el ámbito masculino, la mejor alternativa para algunas deportistas es la de abandonar el país y forjarse en el exterior. Ejemplos sobran para respaldar esta idea y demostrar la carencia formativa que existe en el país.

El 2020, un año influenciado notoriamente por la actual pandemia, demostró la diferencia de interés en la inversión y desarrollo del fútbol masculino frente al fútbol femenino en el país. Mientras se hacían reuniones virtuales, se discutían formatos y estrategias para el desarrollo de la liga masculina, el fútbol femenino tenía incertidumbre ante el escaso interés por el desarrollo de una liga femenina cuyo formato y programación era inexistente.

Finalmente, influenciados por una presión externa, se logró una liga femenina de tres meses, con escasa promoción e inversión por parte de las entidades encargadas de la organización del fútbol femenino en el país.

Una organización defectuosa

Si se es coherente y sincero se evidencian carencias en el fútbol femenino colombiano —también en el masculino— que explican la brecha con las potencias de esta industria/deporte. Además de identificar las carencias es necesario identificar de dónde provienen las mismas, pues atacar y culpar a las deportistas es simplista e inadecuado.

Las futbolistas, en este caso, evidencian las insuficiencias formativas en esta profesión. Y con esto se refiere a la profesión por sí misma; es decir, a aquellos individuos y organizaciones que definen los parámetros, las bases y el contexto en el que estas personas se desarrollan.

Por tal razón, hay que enfocarse y cuestionar a la DIMAYOR, a la Federación Colombiana de Fútbol y al Ministerio del Deporte por la manera en que están cumpliendo sus labores, ya que estas instituciones son las poseedoras del poder económico, normativo y formativo de la industria deportiva.

¿Qué se puede hacer?

A corto plazo la Selección Colombiana Femenina debe afrontar esta doble fecha de compromisos amistosos frente a la que es —posiblemente— la mejor Selección Femenina en la actualidad.

Al tener una nómina completamente local, ya que no se lograron convocar a las jugadoras de mayor trayectoria o que juegan en el fútbol internacional, se les debe dar la posibilidad de afrontar un compromiso internacional, que permita sacar conclusiones respecto a las diferencias competitivas que existen.

Sin embargo, las necesidades y las exigencias también deben orientarse en un nivel más amplio. A la Federación Colombiana de Fútbol, la DIMAYOR y el Ministerio del Deporte se les debe exigir mayor compromiso y responsabilidad frente a la inversión y el desarrollo del fútbol femenino.

Aunque parece lógico, se debe iniciar con la consolidación de una liga periódicamente más extensa, que le permita a las deportivas encontrar un ritmo competitivo profesional. De igual manera, se debe dar un mayor cubrimiento, con mayores estímulos para el personal involucrado.

De lo contrario, y si las organizaciones continúan actuando de la misma manera, el desarrollo del fútbol femenino en Colombia será complejo y tardío, dificultando y afectando la calidad de vida de muchas personas, además de una industria rentable económicamente.

Twitter: @JuanDavidTibad2

Foto: Federación Colombiana de Fútbol