España 3

España sudará para pasar en Rusia

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Portugal, Irán y Marruecos serán los primeros rivales de España en el Mundial de Rusia 2018. El seleccionador español, Julen Lopetegui, calificó el grupo B como “complicado, difícil y duro”


Desde que Julen Lopetegui asumió el mando de la selección española de fútbol la roja no conoce la derrota. 12 victorias y cuatro empates, 52 goles a favor y 10 en contra son los guarismos conseguidos hasta la fecha por el técnico vasco. Tras completar una fase de clasificación inmaculada en la que venció nueve de los diez partidos que disputó, España ha recuperado las sensaciones y la ilusión perdidas en los últimos años gracias a un fútbol atractivo, práctico y letal. 

España llegará a Rusia con la confianza necesaria para afrontar la cita mundialista. Allí tendrá que verse las caras con tres rivales que exigirán el máximo a los internacionales españoles. Portugal, Irán y Marruecos serán las primeras piedras que habrá que superar para iniciar el camino a la reconquista del trono del fútbol. Uruguay, Rusia o Egipto podrían ser los rivales en octavos en función de quedar en primera o segunda posición, suponiendo que la roja se clasifique, mientras que Argentina, Francia, Alemania o Brasil chocarán con los pupilos de Lopetegui en las siguientes rondas en función de la ruta que el destino y el fútbol depare a la campeona del mundo de 2014.

Pero antes de correr, hay que aprender a caminar. España deberá cumplir con las expectativas y superar el grupo de clasificación en el que ha quedado encuadrado. Los rivales, salvo Portugal, parecen sencillos, pero esconden características que les convierten en conjuntos a tener en cuenta y que exigirán el máximo de Isco, Iniesta y compañía para superarles. Comparten la idea opuesta a la que defendió Johan Cruyff. Para ellos, el mejor ataque es una buena defensa. Estas son las señas de identidad de Portugal, Irán y Marruecos:

Portugal, práctica y eficiente 

Nueve victorias en diez partidos, 32 goles a favor y cuatro en contra. Así consiguió clasificarse la selección lusa para la cita en Rusia. Una victoria en el último partido frente a Suiza en casa permitió sellar el billete de la vigente campeona de Europa para el Mundial. Con jugadores de élite en todas las líneas, Portugal prima el colectivo sobre las individualidades. Así consiguió reinventarse para triunfar en 2016 y no ha perdido sus señas de identidad tras conquistar el viejo continente. Cristiano Ronaldo, autor de 15 tantos durante las eliminatorias de acceso al evento del país de los zares, es el ejecutor del plan con el que Fernando Santos ha conseguido convertir a los portugueses en un equipo que basa su fuerza en la competitividad. Solidez defensiva, fiabilidad y un contragolpe temible son las principales armas lusas.

Irán, un lobo con piel de cordero

El combinado asiático parece, a primera vista, la cenicienta del grupo. Apenas llegan noticiasdel fútbol iraní a las cabeceras europeas y el gran público desconoce el nivel de su selección. Un rápido vistazo a su fase de clasificación y a su perfil de juego permite comprobar que estamos ante un conjunto que no es tan débil como se cree. 32 en el ránking FIFA, Irán fue la primera selección asiática en conseguir su asiento para el vuelo hacia Rusia tras completar una clasificación prácticamente perfecta. Seis victorias, cuatro empates y 1.152 minutos sin encajar un gol. Carlos Queiroz disputará su tercer mundial consecutivo al frente de un equipo que basa su fuerza en anular los espacios a su rival y aprovechar el más mínimo despiste para salir al contragolpe y destrozar los espacios cedidos por su rival. Su jugador franquicia, Sardar Azmoun, delantero del Rubin Kazan ruso. 

Marruecos, experiencia y juventud 

Cuando los futbolistas de Henri Michel quedaron eliminados del Mundial de Francia 98, Achraf apenas llegaba a los cinco meses de vida. El lateral marroquí del Real Madrid disputará su primera cita mundialista en Rusia después de 20 años de ausencia de los Leones del Atlas en la competición de competiciones. De la mano de Hervé Renard, Marruecos ha renacido. Tras una grave crisis institucional, futbolística y generacional, los Amrabat, Benattia y compañía han recuperado el crédito perdido después de poner al conjunto por encima de sus intereses personales. Así nació una selección solidaria, bregadora y nada fácil de superar. Costa de Marfil fue la última víctima de unos futbolistas que llegan a Rusia con ganas de demostrar que son capaces de superar escollos más difíciles que sus rivales africanos.

 

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