Selección de España 3

España, favoritismos los justos

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Con Julen Lopetegui en el banquillo, España suma doce victorias y tres empates en quince partidos. La selección nacional ha regresado a las quinielas de favoritos para el Mundial de Rusia. En 2014 y 2016, la arrogancia tras fases de clasificación impecables causó la debacle a la hora de la verdad


Julen Lopetegui aterrizó en el banquillo de la selección española absoluta de fútbol para relevar al técnico con el que la roja alzó la triple corona del balompié. Desde su llegada, el combinado nacional no conoce la derrota. Quince partidos, doce victorias y tres empates. Con una fase de clasificación al Mundial de Rusia inmaculada, nueve triunfos y unas tablas en diez partidos con 36 goles a favor, tres en contra y siete porterías a cero, España ha regresado en las últimas horas a la cima en las encuestas sobre las favoritas a hacerse con el título el próximo verano.

Los números de la selección son brillantes, pero las sensaciones que desprenden en cada partido van a la par. España manda, controla y ejecuta un plan de juego que los jugadores han interiorizado con Lopetegui. Es un equipo fiable que no ha perdido las señas de identidad que antaño le permitieron triunfar, el gusto por la pelota, la preponderancia del centro del campo, la profundidad de los laterales, la movilidad de los jugadores y la solvencia defensiva. El técnico guipuzcoano ha aportado un valor añadido fundamental, la recuperación de la competitividad de los futbolistas y la electricidad en los últimos metros. Quedan resquicios de aquella selección que tocaba y tocaba sin más objetivo que defenderse con la posesión del balón. Ahora los jugones amasan cada jugada con una intención clara, la verticalidad en los últimos metros y la voracidad en el área rival.

Silva, en una acción ante Costa Rica el pasado sábado/www.sefutbol.es

Silva, en una acción ante Costa Rica el pasado sábado/www.sefutbol.es

Cabe importancia destacar la importación de numerosos nuevos sistemas de juego y tácticas que ha añadido el seleccionador a lo largo del año que lleva en el cargo. No obstante, las constantes pruebas y cambios no han desvirtuado lo más importante, la idea de juego. Los futbolistas tienen muy claro el camino a seguir y más allá de que jueguen unos o jueguen otros, la esencia de esta nueva España es la misma. Julen ha conseguido potenciar a todos los internacionales españoles hasta el punto de conseguir que varios pesos pesados del vestuario brillen más con la zamarra nacional que con la elástica de sus equipos (Iniesta sería el más evidente de todos).

Tras la última goleada a Costa Rica, los elogios dominaron todas las rotativas de la prensa española. Todos ellos merecidos, no cabe la menor duda. Sin embargo, es importante que los internacionales echen la vista atrás para recordar de dónde vienen, los errores cometidos en el pasado y que provocaron los dos últimos fracasos en Brasil y Francia.

Al Mundial de 2014, España llegó tras completar una fase de clasificación en la que únicamente cedió un empate ante Francia en el Vicente Calderón. Holanda y Chile bajaron los humos en la cura de humildad más sentida por el respetable español en su historia reciente. Dos años después se repitió la historia. Nueve partidos ganados, uno empatado, 23 goles a favor y tres en contra fueron los guarismos con los que los pupilos de Vicente del Bosque aterrizaron en una Eurocopa a la que llegaron como una de las favoritas. Croacia, en la fase de grupos, e Italia en los octavos de final dejaron a los españoles sin respuestas ante una superioridad manifiesta de sus rivales.

“España tiene posesión, intensidad y contundencia. Es un equipo que juega muy concentrado y que castiga los errores. Es una de las favoritas para ganar el Mundial”. Óscar Tabárez, seleccionado costarricense, expuso las virtudes de la nueva España. Una selección renovada, con aires nuevos y con una ilusión que transmiten los jugadores en cada partido. Los halagos son importantes, pero no deben ocultar que el camino hacia el éxito estará plagado de baches que deberán superar para recuperar la hegemonía perdida en los últimos tiempos. El primero, no olvidar de dónde viene el equipo. No caer en la prepotencia que condenó al fracaso en competiciones anteriores. Quedan ocho meses para que llegue la hora de la verdad, demasiado tiempo como para comenzar a pensar en favoritismos y en la victoria.

Foto: www.sefutbol.es

Twitter: @borjasarobe11

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