Diego Forlán, el que fuera delantero de equipos como el Atlético de Madrid, Inter, Villarreal o Manchester United, se retira del fútbol profesional.Un ariete que regaló grandes tardes de fútbol esencialmente en la Liga española y que es hasta ahora el único “Balón de Oro” del conjunto del Madrigal.


Hablar de Diego Forlán es hacerlo de uno de los delanteros que a base de esfuerzo y de lucha, a pesar de no contar con excesivo tirón mediático, consiguió hacerse un nombre en el comienzo de la lucha ya más que conocida entre Messi y Cristiano. El futbolista uruguayo ha decidido colgar las botas, y lo hace como él siempre ha jugado, desde la humildad y sin hacer ruido.

Si se tuviera, tal vez que denominar de alguna manera a Forlán sería el de “ratón de área”. Se movía como pocos y con una calidad que, a pesar de ser diestro, le permitió conseguir tantos de muy bella factura. Un delantero que si no llega a ser por su “viejo, hubiera sido portero. E incluso durante su época adolescente dejó el fútbol por el tenis, pero volvió al deporte del balompié rápidamente. Llegó a Argentina procedente de su Uruguay natal para jugar en las categorías inferiores de un histórico como Independiente de Avellaneda. Debutó el 25 de octubre de 1998 y consiguió tantos ante equipos tan grandes como el Boca Juniors de figuras de renombre como Riquelme, Palermo, Barros Schelotto, entre otros.

Sus actuaciones llamaron la atención de un equipo que se encontraba a punto de enfrentarse a un cambio de ciclo. El Manchester United del entonces entrenador escocés Sir Alex Ferguson. Un equipo en el que vio como llegaba el principio del fin de los “Fergie Boys” con la salida de Beckham (siendo él testigo del famoso golpe que recibió el “7” de una bota de Solsjkaer, frutó de un puntapié de Ferguson tras una discusión acalorada entre pupilo y maestro tras un encuentro) y la llegada de Cristiano Ronaldo al Manchester United. De esa época él mismo reconoció que uno de los futbolistas que más le sorprendieron era Scholes, tanto su faceta humana como por su facilidad de disparo.

Asimismo tuvo sus más y sus menos con el míster “red”. De hecho el último encuentro que disputó como futbolista de los red devils, fue tras recomendarle el propio Sir Álex Ferguson que utilizara un tipo de bota distinto al que él usaba. El futbolista consideró que no era necesario. Entonces tras incorporarse al partido desde el banco, sufrió un resbalón fruto de los tacos del zapato y terminó el encuentro con derrota del Manchester. Esto ocasionó la ira de “Sir”.

Salió a Villarreal y estuvo a punto de tocar el cielo europeo. A diferencia de su etapa inglesa, ésta fue llegar y besar el santo. Quince días después de disputar el mencionado encuentro en tierras británicas, debutaba con el club castellonense. Derbi valenciano ante el Valencia C.F. Derrota por dos a uno y él es el autor del tanto amarillo. Finalizada la temprada 25 tantos en 38 encuentros y…. Balón de Oro y (cómo no) Pichichi de la Primera División Española.

Llega al club en el que se encuentra con futbolistas que en Argentina fueron rivales suyos: Román Riquelme, Sorín, Arruabarrena y Battaglia. Junto a esta terna se encontraban una serie de futbolistas que comenzaban o ya tenían un nombre en la Liga española: Cazorla, Reina, Senna o el exfutbolista entonces del Atlético o Milán José Mari. Su cenit como el del equipo fue la semifinal de Champions ante el Arsenal, que terminaría siendo finalista ante el Barcelona, que se proclamaría campeón. Un fatídico penalti errado por alguien como Román que, como el propio delantero charrúa reconoce, era casi imposible verle fallar un disparo de los once metros.

Su última campaña como futbolista del “submarino amarillo” ayudaría a que el equipo finalizara subcampeón de Liga. Proxima parada: Atlético de Madrid. En los cuatro años como futbolista rojiblanco sería de nuevo  Balón de Oro y Máximo goleador de la Liga. 32 goles en 33 partidos. Dos Copas de la UEFA y una Supercopa de Europa fueron sus galardones colectivos con el club del, entonces, Vicente Calderón.

Un equipo que él mismo reconoce “complicado, todo negativo”, pero que a muy buen seguro dejó tan buen recuerdo como los mismos aficionados tienen del que fuera en ese momento “7” del “Atleti”. Tras la salida en la campaña 11-12, comenzaría su periplo por diferentes equipos. Inter, Internacional de Portoalegre, Cerezo Osaka, volvería a su país para jugar con el Peñarol, volvería a salir, esta vez para Asia para jugar en el Mumbai City hindú y el Kitchee chino, antes de decidir colgar las botas.

Una carrera que tuvo como puede verse dos etapas muy diferenciadas pero que en España fue un ídolo. Villarreal y Atlético le deben mucho a este ariete que sin poner excesivamente una palabra por encima de la otra, consiguió poner primero al Villarreal con sus goles en Europa y al Atlético de nuevo en la zona que hacía tiempo no veían los aficionados de la ribera del Manzanares a su equipo. Grande Diego.

Fotografía: @classicshirts

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