Natural de Boca del Río, emigró a Madrid con 12 años, donde ha jugado en las categorías inferiores del Atlético de Madrid. Acaba de firmar con el Cádiz
Cualquiera sueña con jugar, y ganar, una Copa del Mundo. Sin embargo, para ello hay que dedicar mucho tiempo y sacrificio, y tener ese punto de suerte que se necesita para triunfar, y estar entre los mejores jugadores del mundo. Derek Septien (2005) se encuentra entre esos jugadores de fútbol que sueñan con jugar un Mundial, y levantar la copa más preciada del mundo.
AG Deportes ha tenido la posibilidad de hablar con el jugador mexicano, para conservar acerca de su vida. Su arribo a España siendo un niño, la adolescencia en un país extranjero, su paso por la cantera del Atlético de Madrid, así como su presente en el Cádiz, y su gran sueño: representar a la selección de México en un Mundial
Naciste en Boca del Río, México. ¿Cómo fueron los primeros pasos en el fútbol?
Nazco en Boca del Río, pero a los cuatro meses me voy a vivir a Pachuca. Allí estuve un tiempo, pero me fui a Ciudad de México. A partir de los seis años empecé a jugar en el Femac, una escuela para niños pequeños de fútbol, donde iban hijos de futbolistas, y gente que le gustaba el fútbol. A partir de los 10 años, empecé en las fuerzas básicas del América, en la escuelita, y luego fui creciendo. Ese fue mi origen en los equipos de fútbol.
Empiezas en el América siendo muy pequeño. ¿Cómo recuerdas esa etapa?
Recuerdo que me tenía que hacer más de una hora en coche, porque había mucho tráfico, y tenía que hacer unos trayectos muy largos para entrenar. Entrenábamos por la tarde. Tengo muchos recuerdos de ese equipo y de esas instalaciones.
¿En qué momentos te das cuenta de que el fútbol puede ser algo serio para ti?
Cuando estaba en el América, hubo un momento en el que estaba jugando en equipos grandes, en la cantera. Fallece mi madre, y nos tenemos que venir a Europa, decido dar el paso de venir a España, y es cuando empiezo en el Alcorcón. Hago las pruebas en el Alcorcón, sin tener equipo, sin saber qué iba a pasar, sabiendo que el fútbol mexicano es muy diferente al de Europa, y me quedé. Ahí es cuando me di cuenta de que podía llegar a algo. Decidí seguir adelante.

Vienes a vivir a Madrid con 12 años, solo con tu padre. ¿Cómo fue ese cambio?
Fue muy difícil. Fue el cambio que marcó mi vida, dejar a todo el mundo detrás, dejar a mis amigos, dejar la escuela, mi casa. Venir a un país al que solo habíamos venido una vez, de vacaciones. Fue muy difícil al principio, la verdad que el primer año sufrí bastante, porque llegué a un cole muy español, con culturas muy diferentes, y la verdad es que sufrí, extrañaba a todo el mundo. De niño, siempre decía que me quería volver a México, pero luego me di cuenta que al final, si esperaba, iba a encontrar algo bueno al final del camino, y me alegro de haberme quedado.
¿Crees que hubieras tenido la misma oportunidad en México que la que has tenido en España con el fútbol?
Yo creo que en México hubiera llegado mucho antes, porque es un fútbol diferente. Obviamente, a mi parecer, hay más nivel en Europa, aunque en México hay mucho nivel. Creo que hubiera podido llegar antes. Pero todo el mundo se quiere venir a Europa a jugar, le puedes preguntar a cualquier mexicano, y la mayoría te va a decir que se quiere venir a Europa a jugar. Desde los 8 años ves a equipos como el Barça, el Madrid, el Atlético, que es un sueño para ellos estar aquí, y a mi se me cumplió ese sueño. Estoy muy contento de haberme quedado aquí, de seguir mi sueño, aunque sea más largo, pero vale más la pena.
Llegaste primero al Alcorcón. ¿Qué supuso entrar en una estructura tan profesional tan pronto?
Fue complicado, porque no entendía el juego europeo. Era como que no sabía dónde estaba. El fútbol en México es más directo, más rápido, más faltas, no tan táctico como aquí. Llegas aquí y ves la táctica que tiene, la infraestructura que tiene, lo ves todo. Fue muy complicado, pero doy gracias a que mi padre fue a apoyarme. Practicaba, estudiaba, y eso me ayudó bastante.
Las diferencias que comentas en las infraestructuras entre Europa y en México. ¿Eso te hizo darte ese golpe de realidad?
Puede ser. Aunque los equipos mexicanos también tienen una gran infraestructura, América, Cruz Azul, clubes que son conocidos en todo el mundo. Pero en Europa es muy diferente. Allí, en las canteras, no se les da tanta importancia a los niños, aquí lo ven como el futuro del primer equipo, y se lo toman muy en serio. Ese crecimiento de que haya alguien que te esté exigiendo desde que tienes 15 años, metiendo caña para ser el mejor, eso se nota.
¿Qué fue lo más difícil a la hora de adaptarte a España llegando como un niño?
Lo más complicado fue hacer amigos. Al principio estaba en un cole muy español, y la gente era muy diferente a mí, no cuajábamos, por cultura. Luego, muchos eran racistas al ver que eras mexicano, al final, no lo entiendes al principio. Pero nunca fue un problema, llegué a tener algunos comentarios así, pero me dio igual, me centré en lo mío, en entrenar, en estudiar, y cuando lo dejas de lado, al final encuentras amigos de verdad.

Con 15 años das el salto al Atlético de Madrid, una de las mejores canteras del mundo. ¿Qué fue para ti poder vestir esa camiseta?
Fue algo increíble. Fue un cambio que jamás había pensado, pasar de estar en México a jugar para el Atlético de Madrid, es un sueño para cualquier niño. Vestir esa camiseta con ese escudo es muy bonito. El tiempo que estuve fue muy bonito.
¿Qué te aportó el Atleti como futbolista?
Aprendí mucho a ser mucho mejor con los pies, aprender como ser mejor delantero, como saber más del fútbol, como tener más garra, porque al final es lo que son, coraje y corazón, como dice el lema. Aprendí mucho, la metodología del Atleti me enseñó a como ser un futbolista profesional. Estoy agradecido a todos los entrenadores que tuve, con todos los compañeros que tuve, con todos los directivos.
¿Qué aprendiste en esos años que sigas usando hoy en tu carrera?
Me quedo con la garra del Atleti, de luchar hasta el final, en los partidos, en los entrenos, de luchar todo. Soy un jugador que lo da todo en los duelos, que quiere ganar todos los duelos aéreos, todos los balones. Me quedo mucho con el tema de ser un equipo, de que los compañeros y el míster van ante todo, respetar al equipo, y dar lo mejor siempre, tanto para el equipo como para la afición, porque un equipo sin afición, al final, no es un equipo. Ahora mi fútbol es trabajar sobre ello.
Finalizas tu etapa formativa, y das el salto al Rayo Majadahonda, al primer equipo. ¿Qué cambia cuando compites en fútbol senior?
Cambia mucho. Saltar de juveniles a Segunda RFEF es muy diferente. Además, ya no juegas con gente de tu edad, porque yo tenía compañeros de más de 30 años, y era uno de los más jóvenes, que teníamos un grupito, pero no fue fácil para nosotros. El físico es diferente, la madurez en el campo, porque ellos llevan mucho recorrido, han jugado muchos jugadores profesionales con los que entrené, y es muy complicado. Obviamente, estoy agradecido de aprender de los mejores, porque ahora mismo son líderes y lo más seguro es que asciendan a Primera RFEF, entonces siempre me ayudaron, y estoy muy contento de vivir esa experiencia. Trabajar y que te enseñen los mejores, siempre es muy bonito.
¿Cómo fue tu temporada a nivel personal?
Complicada. Al final jugué muy poco, era muy difícil para mí, con gente más grande que yo. Estaba Cristian Santos de delantero, un jugador que había jugado en Bundesliga, luego estaba Lucas Pérez, que llegó a jugar en el Arsenal. Aprender de ellos la verdad que es increíble, también tuvimos a Gianluca Simeone, hijo del Cholo, que jugó en River, que tiene una experiencia muy larga. Al final, ser uno más, aprender de ellos te va ayudando. Pero fue complicado, al final había poca oportunidad. Fui convocado a varios partidos, pero no se daba la oportunidad. Al final, si te quedas ahí estancado, en el banquillo, y te rindes… Pero si sigues adelante, aprendes de eso, y aprendes a como llevarlo, te llegan oportunidades que tienes que aprovechar.

Aprendiste mucho de estos delanteros en el Rayo Majadahonda.
Sí, claro. Ellos me han enseñado muchas cosas, siempre he pasado tiempo con ellos, en los entrenos, las comidas y cenas de equipo… También en el campo, me enseñaban. Tener a jugadores de ese nivel, es como tener a tus ídolos y aprender de ellos. Si tienes jugadores buenos, te ayudan mucho.
¿Te ayudó este paso a madurar tanto como jugador como persona?
Sí, bastante. Al principio de temporada estaba con muchas ganas de jugar. La temporada fue pasando, fui teniendo menos minutos, y me empecé a sentir mal conmigo mismo, de pensar qué estaba haciendo mal, si entrenar poco, entrenar mucho. Muchas veces era entrenar todos los días, hacer dobles esfuerzos, para no tener la oportunidad, era muy complicado. Pero aquí estoy ahora mismo, y valió la pena comerme eso para estar donde estoy ahora. Lo de los minutos es lo más importante, pero el llevarte experiencias, amigos, conocimientos, gente que te enseña, al final, es muy importante también.
Ahora te ha llegado la oportunidad del Cádiz Mirandilla. ¿Por qué eliges este proyecto?
Es un equipo histórico, porque me acuerdo de ver los partidos del Cádiz de niño. Para mí es un club histórico, siempre lo veía increíble jugar en el Cádiz, aunque creía que nunca se me iba a dar la oportunidad, porque veía a otros equipos en Madrid, me gustaba Madrid, pero estaba pensando en salir de mi zona de confort, otra vez. Tuve ofertas de México, pero las rechacé, y me vine a Cádiz. La verdad que bastante contento, creo que va a ser un equipo que me va a dar mucho, y espero darles yo mucho también. La afición también me gusta mucho, porque dan todo por los jugadores, y estoy muy ilusionado con este proyecto. La afición es una de las mejores del España. Tuve la oportunidad de ir al estadio, y el campo es increíble, las infraestructuras, lo tiene todo. Y la ciudad es muy bonita también.
¿Qué sentiste al firmar el contrato, sabiendo que empezabas una nueva etapa lejos de Madrid?
Estaba en un momento complicado, porque no tenía equipo, y estaba pensando en qué hacer con mi vida, intentando buscar otro equipo, pero no pude firmar con ninguno. Fue un poco complicado. Luego, cuando fui a las oficinas, y firmé con el Cádiz, la verdad que muy contento, como un niño. Empezar otra vez en el campo, dándolo todo, y jugando al fútbol, que es lo que más me gusta. Al final, sé que lo voy a extrañar todo, porque me voy solo, que mi padre se queda en Madrid. Es un reto complicado, pero tengo una edad en la que tengo que seguir adelante, trabajar por lo que quieres conseguir en un futuro y a por todas.
¿Qué esperas de esta etapa?¿Qué objetivo te marcas?
Quiero coger ritmo rápido, estar con mis compañeros, conocerles a todos, y formar una familia. Quiero jugar bien, sumar minutos en lo que queda de temporada, y estar por muchos años en este equipo.

¿Cómo definirías tu estilo de juego?
Soy muy vertical. Siempre trato de ser muy vertical, para ir a la portería. Soy bueno en el juego aéreo, me gusta ganar duelos, aéreos también, además de retener el balón, descargar rápido, disparo rápido y fuerte. Soy un estilo de delantero tanque.
¿En qué aspectos te sientes más fuerte y en cuales sigues trabajando?
Me siento fuerte en el tema del cabezazo, que creo que es mi punto más fuerte, los duelos aéreos, además de mi disparo potente. Siendo tan alto, es un poco complicado ganar más en la calidad con el balón, aunque no es mala, se puede mejorar.
¿Qué tipo de delantero te gusta ser dentro del campo?
Me gusta la presión alta. En caso de que haya un uno contra uno, reventar la portería, no soy mucho de regatear, sino que soy muy vertical, muy directo, y el gol es lo que más me gusta.
Tienes raíces mexicanas y alemanas, y has pasado tu adolescencia en España. ¿Cómo conviven estas tres culturas en tu día a día?
Mi padre, mi madre, mi hermano y yo somos mexicanos, me siento más mexicano que el tamal. Mis abuelos, de parte de mi padre, son alemanes que se fueron a vivir a México hace mucho tiempo, por ahí vienen mis raíces alemanas. Mi abuela, cuando se enfada conmigo, me regaña en alemán, aunque no me enteró de nada, porque no lo entiendo ni sé hablarlo. De español, tema de amigos, de gente con la que vivo en el día a día, esa cultura ya la tengo, la comida… ya soy un poco español.
Podrías representar a más de una selección, pero siempre has tenido claro cuál.
Yo siempre he tenido claro mi interés de jugar con México. Nací allí, me crie allí casi toda mi vida, mi familia es de allí, y siempre he querido representar a México, tengo mucho amor por el país.
¿Qué significa para ti la selección mexicana?
Todo. Jugar en la selección mayor es un sueño. La afición de México… no hay como ella.
¿Qué sueño te gustaría cumplir con la selección de México?
Ganar un Mundial. En algún momento lo vamos a lograr, tenemos mucho futuro, y lo tenemos todo para poder ganarlo. Para mí sería un sueño ganar un Mundial con México, sabiendo que han sido complicados estos últimos años para la selección. Es pasar una mala racha para que venga una mejor.
¿Qué mensaje le mandarías a los chicos que, como tú, sueñan con dedicarse al fútbol y viven lejos de casa?
Les diría que no se tiene que rendir, y que siempre tienen que tomar la decisión difícil. Que si hay una decisión fácil, que no te cuesta, no la tomes, porque no sales de tu zona de confort. Para crecer tienes que salir de esa zona. Si tienes que tomar la decisión de quedarte en México o probar fuera, prueba fuera, aunque sea para probar. Te va a dar una madurez y un punto de mejor jugador, de aprender de otros estilos de fútbol, de llevarte con otro tipo de gente, que no te va a dar quedarte siempre en el mismo lugar. Para todos los niños de México, que siempre tomen la decisión de irse fuera.
