¿En qué momento el fútbol ha perdido su esencia y ha dejado de ser uno de los deportes con el que gran parte de nosotros hemos crecido?

España siempre ha sido un país que ha celebrado más los éxitos de clubes que los de la Selección Española, excepto la época dorada entre los años 2008-2012 donde se lograron dos Eurocopas y un Mundial. Es lógico que el la gente sea más afín al éxito, tal vez por ello ha sido el único momento donde se la selección se ha superpuesto.

Sin embargo, aquí también hubo un momento donde se dejó de hablar de fútbol. Dos casos sonados fueron la destitución de Lopetegui como técnico debido al polémico fichaje por el Real Madrid vísperas a iniciar el último mundial y el conflicto entre Luis Enrique y Alberto Moreno por ser el técnico de la selección son dos. El fútbol deja de ser fútbol cuando no intervienen los verdaderos protagonistas: los futbolistas.

En Valencia saben bien de este problema. Su presidente y los altos cargos directivos han destruido un club histórico que ahora lucha por no descender de Primera División. Un proyecto deportivo que prometía y ya era una realidad por la egolatría de su dueño. Por otro lado, ¿desde cuando un futbolista no puede decidir su destino? Este verano, Messi se ha visto obligado a permanecer en el Barcelona por la imposición de una cláusula que tenía que abonar 700 millones de euros.

El fútbol ha pasado a ser una obligación

El fútbol parece ser una obligación para sus protagonistas. Los futbolistas tan solo juegan o entrenan cuando se les cita y eso condiciona la técnica en el deporte. Si a esto le sumas que, hoy en día, el factor táctico acapara gran parte del tiempo que dedican obtienes algo similar a una partida de ajedrez. Diez jugadores se dedican a hacer los únicos movimientos permitidos y tan solo uno queda más libre por su calidad, aunque depende de sus compañeros. El detalle y la búsqueda de la perfección está acabando con el deporte rey en España.

Riquelme ya comentaba algo similar en una entrevista concedida a FOX Sports. La leyenda argentina no se explica por qué los jugadores tienen un aparato durante todo el partido para medir su rendimiento o unas dietas detalladas. Ramón Torero explica que al final tienes que dar bien la pelota, perfilar correctamente el control y entenderte con el compañero para jugar un buen partido.

Celebración icónica de Riquelme con Boca Juniors
Celebración icónica de Riquelme con Boca Juniors
Un poco falto de anarquía

Otro concepto que se ha perdido con la llegada del fútbol moderno es el de la anarquía. Cada vez hay menos jugadores que salgan al campo para demostrar tener una identidad propia y un estilo de juego que les diferencie. Álvaro Benito, exfutbolista del Real Madrid, explicaba en una entrevista para Ídolos que: “cada vez hay menos jugadores específicos: ahora todos son un siete en todo, mientras que no tienes a un jugador que sea un diez en un aspecto”.

Para visualizar esta reflexión quiero poner el ejemplo de Dembélé. Pedirle a un jugador de sus características que retroceda 60 metros para defender la subida de un lateral es algo que se ha normalizado. El problema es que luego se exige que tenga la misma frescura para encarar en tres cuartos.

Ya no hay equipos como los de antes

Echo de menos el fútbol clásico y repudio el moderno. Creo que gran parte de los éxitos de una plantilla pasan por formar un grupo con grandes vínculos emocionales. Marco Reus, Mario Götze y Robert Lewandowski en el segundo mejor Borussia Dortmund de su historia; la selección española durante los años 2008-2012 y el animador Pepe Reina; posiblemente la mejor delantera de la historia formada por Messi, Suárez y Neymar; los bailes y las risas de una selección francesa que no dejó lugar a dudas en el mundial de 2018… Este tipo de relaciones ahora son noticia por la escasez de estas (con ello no quiero decir que los futbolistas se lleven mal).

Los medios de comunicación también tienen un lugar en este meollo. Un rifirrafe en un partido, un me gusta en Twitter, imágenes de una fiesta… suelen ser los tópicos más repetidos. Marcelo Bielsa, entrenador actual del Leeds United, ya comentó en su paso por Marsella que no dejaba entrar a la prensa a los entrenamientos porque no les interesaba el entrenamiento, sino sacar algún posible conflicto entre dos compañeros.

Si no había poco, el VAR ha sido el último invitado en la fiesta. El que vino como un instrumento para mejorar el fútbol y evitar injusticias ha dejado mucho que desear. Nadie conoce hoy cual es el reglamento para señalar unas manos. “Ahora está el Var y los jugadores son muy teatreros. Me da asco porque hay jugadores que gritan nada más los tocan”, comentaba Marcos Senna, pieza clave histórica en el Villarreal y en la Selección Española, al ser preguntado en El Confidencial por cómo ha evolucionado el fútbol.

Entonces, ¿quién es el responsable al final de todo esto? El problema es que no hay uno solo, sino que hay un abanico de impedimentos que nos alejan de una realidad pasada. Ahora mismo el fútbol ha dejado de ser fútbol, no me identifico con un deporte plagado de intereses y sucesos extradeportivos. Eso sí, si algo ha quedado claro del fútbol es que este es cíclico y que la historia está condenada a repetirse.