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El equipo noruego se ha clasificado para los octavos de final de la Champions League


En el extremo norte de Europa, el FK Bodø/Glimt ha desafiado cualquier previsión. El club de Bodø, una ciudad de apenas 50.000 habitantes, se ha clasificado para los octavos de final de la UEFA Champions League. Un logro que recuerda al del Villarreal CF: proyectos de entornos pequeños capaces de discutir el orden establecido.

Lo significativo es que esta aventura europea no llega tras dominar la última edición de la Eliteserien, competición que no conquistó esta temporada. Su salto continental responde a la continuidad de un modelo reconocible más que a la inercia de un título reciente. Presión alta, amplitud por bandas y una valentía constante con balón definen a un equipo que no especula.

En el Aspmyra, el frío y el césped sintético forman parte del contexto, pero el verdadero diferencial está en la ejecución colectiva. El Bodø/Glimt adelanta líneas, incomoda en campo contrario y convierte su estadio en un escenario incómodo incluso para potencias acostumbradas a monopolizar el balón.

Hauge, la gran estrella

En un bloque que prioriza el sistema, sobresale Jens Petter Hauge. Es el único jugador con experiencia europea relevante previa. Conquistó la UEFA Europa League con el Eintracht Frankfurt, aunque con un papel secundario. Aquella etapa le aportó aprendizaje competitivo. De regreso a Noruega, ha recuperado protagonismo y liderazgo ofensivo, actuando como referencia en las noches grandes.

El City podría ser de nuevo su rival

El sorteo de octavos abre escenarios de máxima exigencia. El Bodø/Glimt podría reencontrarse con el Manchester City, al que ya derrotó 3-1 en Bodø en un partido donde al equipo de Pep Guardiola no le salió nada. La expulsión de Rodri, Rodrigo Hernández, condicionó aquel encuentro y evidenció que, en su estadio, el conjunto noruego no se intimida ante gigantes europeos.

Si el cruce no lo empareja con los citizens, la alternativa sería el Sporting Clube de Portugal, otro rival de tradición continental y exigencia táctica. En cualquiera de los dos escenarios, el desafío obligará al equipo noruego a sostener su nivel competitivo en dos partidos de máxima tensión.

La incógnita persiste: ¿es este el límite o solo el comienzo? El techo del Bodø/Glimt no depende únicamente del rival en octavos, sino de su capacidad para mantener una identidad que ya ha demostrado que puede competir contra clubes de presupuestos y trayectorias muy superiores. En una ciudad de 50.000 habitantes, el fútbol europeo ya sabe que no puede mirar hacia otro lado.