Colombia perdió por una goleada de visitante ante la imparable y goleadora Selección de Ecuador. Una derrota que despertó múltiples dudas, sospechas, desazones, tristeza y preocupación. ¿Qué les pasó a los cafeteros?


La tarde del 17 de noviembre del 2020 es un episodio de todos los amantes del fútbol y seguidores de la Selección Colombia queremos olvidar; pero no será tan fácil. Además de una humillación que no se veía desde hace más de 43 años, aumentó la preocupación sobre la real situación del equipo.

La alineación

La tarde catastrófica del martes inició desde una desequilibrada alineación, la cual, continúa generando dudas entre los colombianos. A Queiroz se le criticó durante un tiempo por el 4-3-3 que, si bien era cierto no generaba fútbol, por lo menos le daba seguridad con un volante 5 y dos interiores. Ayer hizo uso de un 4-4-2 sin uso de un volante 5 que nos garantiza recuperación y defensa. Ese fue el primer fallo.

Por otro lado, debutó Orejuela como lateral derecho. Asimismo, Davison fue elegido el reemplazo de Yerry Mina, quien fue expulsado ante Uruguay. Era necesario el trabajo de Barrios para respaldar la defensa.

Defensa que, estaba totalmente desconectada. Jugando en la misma línea, llegando a destiempo, permitiendo balones cruzados, los laterales que no cabecean, y se desdoblan. Parecía un juego de prueba. La técnica no apareció. Simplemente, no funcionó.

¿Y los frutos del trabajo?

Queiroz llegó a la selección Colombia luego de procesos buenos con otras selecciones. Parecía que tenía un camino en cuanto construcción de equipo, poco complicada. Los 8 años que estuvo Pékerman sirvieron para establecer una columna vertebral en el equipo colombiano que venía dando frutos. Queiroz debía pulir el trabajo del entrenador argentino. Darle oportunidad a los nuevos talentos del país y así conformar un equipo fuerte, con una clara idea de juego; pero no hemos visto nada de eso en más de un año de trabajo en Colombia.

La Selección Colombia de Queiroz no viene bien desde hace un tiempo. Sí, nunca había jugado un equipo tan mal; pero el portugués y sus jugadores no habían tenido partidos de gran éxito en esta era.

Hay cuatro juegos que pueden entrar en la categoría de buenos. El 3 de junio de 2019, la selección jugó un amistoso con Panamá previo a la Copa Maérica 2019 en Bogotá donde ganó 3-0. El 9 de junio visitó a Perú por  un juego preparatorio donde ganó por el mismo resultado. La Copa América fue mala para los colombianos. Solo se podría recordar el empate 2-2 ante Brasil. Dado lo complicado del compromiso; pero realmente este equipo no ha tenido un buen partido. Y el 3-0, que pudo ser más, ante Venezuela por el primer partido de las Eliminatoria a Qatar 2022.

Si analizamos a profundidad. No hemos jugado bien en el último año. A los rivales de categoría no los hemos vencido y a los llamados “débiles”,  tampoco le hacemos buen juego.

Desconexión en la Selección

Más allá de esto, el partido fue la final revelación de la poca conexión y entendimiento que existe entre los jugadores, el cuerpo técnico y dirigentes.

Todos son culpables de lo que pasó. Empecemos con la Federación Colombiana de Fútbol. Los dirigentes desde hace un buen tiempo dejaron de pensar en los juegos. Su mente y energía está puesta en el drama que supone la reventa de boletas por las eliminatorias al mundial de 2018.

Queiroz, después de los últimos compromisos deja la sensación de que tiene poco conocimiento de sus jugadores y su forma de jugo. Las convocatorias, más allá de la pandemia y lesiones, no son regulares y consecuentes.

Asimismo, no se ha logrado conformar un equipo que se entienda, y sepa comunicarse. Las eliminatorias son dos veces al año. El tiempo de entrenamiento es corto y, por lo tanto, jugar con un equipo constante es de gran ayuda. Permite la conformación de una idea de juego.

El portugués no ha sabido cómo dirigir al equipo. Un día Cuadrado es interior y al otro es lateral. Al otro, Barrios y Muriel están y luego desaparecen. Parece que le apuesta a los buenos momentos y esas pequeñas sociedades existentes en los equipos de los jugadores. Es evidente que, por parte del cuerpo técnico no se examina la liga local.

Lo cierto, es que no vamos a clasificar a un mundial o ganar algún título porque David nos salve con sus atajadas. Con el buen momento de Juan Guillermo. Por esas chispas de brillantes que James últimamente ha perdido. Y por el éxito de la dupla goleadora de Muriel y Zapata en Atalanta.

Parece que sabe quienes son los jugadores que dirige, porque no sabe cómo usarlos dentro de la cancha. También demuestra la poca idea del juego y lo complicadas que son las eliminatorias Sudamericanas. No se tiene conocimiento del rival. Además de confundido, maneja los compromisos con desespero. No es normal que un técnico decida hacer cuatro cambios, prácticamente todos al minuto 40 del primer tiempo. Sí, Ecuador tenía dominado el compromiso con 4 goles de ventaja. Pero hay que pensar con cabeza fría. El ingreso de 4 nuevos jugadores generó aún más caos.

Ahora bien, los jugadores. Ellos son directamente responsables. Por más errores, equivocación y mal planteamiento del técnico, ellos son los que juegan. No es la primera vez que inician un mal compromiso, o que están perdidos dentro de la cancha. Pero algo que caracteriza a los futbolistas colombianos es el empuje, la entrega, el compromiso y las ganas de revertir el marcador. Dos ejemplos recientes. Eliminatorias a Brasil 2014. La selección jugaba de local el compromiso que lo clasificaría al mundial. Chile tomó una ventaja de 3 goles, pero fueron las ganas, y la motivación de esos jugadores lo que nos dio un empate. El otro, en el mismo mundial 2014, en cuartos de final ante Brasil. Se perdió, pero nunca se dieron por vencidos. La tarde de ayer fue todo lo opuesto.

No tenían vida. Al minuto 9 cuando Ecuador marcó el segundo gol, los jugadores perdieron totalmente el norte. Ni el penalti que James marcó de milagro les dio esperanza. Ningún jugador hizo lo mínimo para revertir el marcador. Futbolistas profesionales, con tantos años de experiencia no pueden cometer los errores conceptuales y técnicos de ese compromiso.

Ellos no están entendiendo al técnico. Pero, tampoco tienen el carácter para asumir los compromisos y corregir los errores producidos desde el banco con su juego en la cancha.

No creo que estos jugadores, quienes siempre han demostrado sus ganas de llegar lejos con el equipo tricolor y su nivel de experiencia y profesionalismo, decidieron dejarse golear de los ecuatorianos para hacerle “el cajón” al director técnico, como un sector del país sospecha. Simplemente Ecuador vio el desastre y el desorden del equipo y lo aprovechó. La victoria fue bien merecida.

¿Y ahora qué?

La solución aparentemente es fácil, y esa es que Queiroz ya no puede seguir siendo el director técnico de Colombia. Pero aparentemente, él no tiene intención de dar su cabeza y la federación tiene otro tipo de preocupaciones como para iniciar la búsqueda de otro técnico.

Por otro lado, si se diera la salida del portugués, ¿quién sería su reemplazo? Asimismo, ¿y los jugadores? ¿Si cambiarán su actitud y su desempeño? Como dije anteriormente, todos son culpables. Cuando se comete un error hay que corregir y todos tienen que hacerlo. En cuatro meses vuelven las eliminatorias y Colombia no la tiene fácil. El primer compromiso es ante Brasil, primera en las eliminatorias e imparable como en los últimos años. De seguir el equipo por el mismo camino, no serán 6, podrán ser 7, 8 o más. Este receso es un momento de reflexión y aceptación. Pero sobre todo cambios, tanto si se queda Queiroz, como si se va.

Twitter: @needydaniela

Foto: Juan Guillermo Cuadrado