El Leganés se despedirá de Butarque esta temporada frente al EuroBetis. Pero no será una despedida sin más, tendrá otro gran aliciente como la despedida de Mantovani


Butarque será el cierre de oro de una temporada histórica para un Leganés que rozó con los dedos la final de la Copa del Rey. También ocupó, en gran parte de la temporada,  puestos privilegiados cercanos a Europa. Sin embargo, un bajón tras caer eliminado del torneo del “ko” en semifinales le alejó de la gloria europea. Aun así, su año ha sido de mérito. Parte de la culpa ha sido de Garitano, el artífice de todo. El vasco no continuará, como tampoco lo hará el eterno capitán, Mantovani.

¿Se preguntarán lo de eterno? Pues sí, han leído bien. Eterno es el mejor adjetivo para definir a este gran jugador que lo dio todo por su equipo. Se podrían enumerar muchos más calificativos que lo describirían a la perfección. Pero el más adecuado en estos momentos es ese.

Este central ítalo-argentino lleva nada menos que cinco años en el conjunto pepinero. Pueden parecer pocos, aunque si miramos lo conseguido quizás parezcan muchos más.

Desembarco en Butarque

Mantovani llegó al Leganés en 2013 procedente del Real Oviedo cuando el conjunto del sur de la capital militaba en Segunda División. Cinco años más tarde se despedirá en Butarque con el equipo metido en Primera División. Además de haber disputado una semifinal de la Copa del Rey tras vencer al Real Madrid en cuartos, se va a marchar con algo insólito. Ha logrado ver puerta en todas las categorías profesionales con la elástica blanquiazul. Casi nada.

La afición pepinera se despedirá tanto de él como de Garitano el próximo sábado ante el Betis. Son los dos únicos supervivientes de aquel equipo que navegaba por Segunda B y ahora lo hace por la máxima categoría. Mejor que supervivientes, podríamos llamarles héroes. Se marchan los héroes de una ciudad que siempre les estará agradecida. ¡Hasta siempre, capitán! Tu legado será eterno.

Foto: CD Leganés

Twitter: @sergioheras17