Oscar Piastri marca el mejor tiempo en una sesión donde los fallos mecánicos de Red Bull y Aston Martin condicionaron el estreno de la nueva reglamentación en Melbourne
El sol brillaba sobre el trazado semiurbano de Albert Park mientras los equipos se preparaban para la sesión más crucial del viernes. Tras un primer contacto matutino lleno de incertidumbres, los monoplazas de 2026 volvieron a pista para medir su resistencia real bajo el nuevo reglamento técnico. Con esto, el ambiente en el paddock de Melbourne reflejaba una mezcla de optimismo contenido y preocupación por la fiabilidad.
Las gradas australianas vibraron al ver cómo los pilotos buscaban los límites de una adherencia todavía precaria en esta época del año. Sin embargo, la complejidad de los sistemas de propulsión empezó a pasar factura a varios de los favoritos desde los primeros minutos de actividad. Así, la narrativa de la tarde se alejó de los tiempos por vuelta para centrarse en la supervivencia de las mecánicas sobre el asfalto.
Accidentes en el pit lane y problemas críticos de potencia
La acción comenzó con un incidente inesperado en el carril de boxes que alteró el programa de trabajo de Mercedes. George Russell, al intentar incorporarse a la pista, colisionó con el monoplaza de Arvid Lindblad, quien circulaba correctamente por la línea de tránsito rápido. Debido a este impacto, el piloto británico tuvo que regresar inmediatamente a su garaje para sustituir un alerón delantero dañado de forma evitable.
Poco después, la alarma saltó en el garaje de Alpine cuando el coche de Franco Colapinto se quedó sin tracción en plena recta principal. Este fallo mecánico generó una situación de altísimo riesgo, ya que Lewis Hamilton venía completando una vuelta a máxima velocidad justo detrás del monoplaza francés. Por suerte, el heptacampeón logró reaccionar con reflejos precisos para esquivar al Alpine en el último instante, evitando un choque que habría sido devastador.
La mala fortuna también persiguió a Red Bull durante gran parte de la sesión vespertina. Max Verstappen experimentó una detención total de su monoplaza en mitad del pit lane, obligando a sus mecánicos a intervenir manualmente para remolcarlo hasta el box. Con esto, los ingenieros de Milton Keynes iniciaron una carrera contra el reloj para identificar un fallo en la gestión de energía que le mantuvo inactivo durante minutos clave.
El regreso de Alonso y la inestabilidad de los favoritos
Tras perderse la primera sesión por una avería en su motor Honda, Fernando Alonso finalmente pudo rodar con el AMR26. El piloto español centró su programa en verificar la integridad de los sistemas renovados por su equipo de mecánicos durante el descanso. A pesar del tiempo perdido, Alonso logró acumular kilómetros valiosos, culminando la jornada con pruebas de salida que resultaron satisfactorias y sin nuevos contratiempos técnicos aparentes.
Sin embargo, la estabilidad en pista fue el gran desafío para nombres propios como Charles Leclerc y el propio Verstappen. El neerlandés sufrió una excursión a muy alta velocidad por la grava que provocó el desprendimiento de múltiples piezas aerodinámicas de su fondo plano. Por su parte, Leclerc padeció bloqueos drásticos de neumáticos que le llevaron a realizar maniobras de contravolante extremas, terminando en varias ocasiones sobre el césped australiano para evitar el muro.
El final de la sesión fue especialmente amargo para Sergio Pérez, quien tras pasar casi toda la hora en el garaje, vio cómo su coche se detenía definitivamente al borde del asfalto. Por radio, el equipo fue tajante con una instrucción clara hacia el mexicano: «para el coche de inmediato». A pesar de la bandera amarilla provocada, la jornada concluyó con Oscar Piastri en lo más alto de la tabla, seguido de cerca por el joven Kimi Antonelli, dejando un escenario abierto y lleno de dudas mecánicas para la sesión de clasificación.
