El equipo de Garitano consigue por primera vez en su historia puntuar durante tres jornadas consecutivas en la máxima categoría de nuestro fútbol. Punto a punto empieza a distanciarse de Sporting y Granada


Los domingos en Butarque siempre son singulares, pero si además coincide con el ‘Día del Padre’ ya ni hablemos. Muchos fueron los valientes que se atrevieron a comprar a última hora un pack ‘pepinero’, compuesto por una bufanda, un pin y, si te sobran más billetes, también te dan una camiseta. Sin lugar a dudas un regalo diferente, dejémoslo ahí. Más raro fue todavía cuando un niño del Leganés, bufanda en mano y elástica puesta, posiblemente último comprador del ya famoso pack, pedía a Camacho -capitán del Málaga- su camiseta. ¿Adivinen cuál fue la respuesta de éste? “Si eres del Leganés”. Al menos el centrocampista fue más respetuoso que su compañero Keko, que, si ningún motivo, desafió con la mirada a la grada, la misma que minutos después ya le dedicó unas palabras poco agradables.

El encuentro se auguraba entretenido. Otra cosa no. Para empezar, los allí presentes entonaron a capela el himno y esto pareció cargar de energía al equipo durante los primeros minutos de juego. ¡Vaya conexión! Tanto, que los locales dominaron sin miedo alguno el esférico y titubearon a un Málaga que buscaba su primera victoria con Míchel al mando. Pero definitivamente no era el día de los malacitanos, incluso teniendo todo bajo control en el ecuador del primer tiempo las ocasiones no llegaron.

Dicen que un encuentro sin goles es más aburrido que ir al cine sin palomitas, sin embargo, al menos en Butarque, eso no fue así. La grada puso color a un partido que en ciertos momentos tentaba a un bostezo, pero Herrerín -portero del Leganés- intentaba evitarlo por medio de unos regates maradonianos a varios jugadores del Málaga. Los amagos le salieron bien, demasiado, diría yo. Como éste no pudo pasar la gorra, Butarque le remuneró con una sonora ovación. Cuando se acercaba el descanso la gente ya estaba pensando en el bocadillo, pero justamente fue cuando llegó un auténtico vendaval de oportunidades. Con el estómago vacío el público veía como Kameni atajaba paradas casi imposibles. Normal que Mantovani acabase desquiciado, de cada 100 remates de los suyos deberían entrar 99 como mínimo.

Tras 15 minutos de descanso, Mateu Lahoz, un colegiado poco querido en Madrid, señalaba el inicio de un segundo tiempo con un guión bien diferente al del primero, donde el Málaga pareció desayunar en el vestuario y le echó más ganas que al principio. Sin embargo, tampoco fue suficiente para dar trabajo al buen profesional que se encarga de cambiar el marcador, dicen que aún sigue dormido. Ni siquiera, el zambombazo de Rico al larguero le despertó. Imagínense.

El 0-0 final, a priori, beneficia más al Leganés. El equipo de Garitano prolonga un poco más la distancia respecto a los puestos de descenso. Y es que a falta de 10 encuentros para que finalice la temporada ya son cinco puntos los que le separan de la zona roja de la clasificación. Además del buen fútbol mostrado, sobre todo en el tramo inicial del primer tiempo, los de Asier andan inmersos en una racha triunfal acreditada por los siete puntos que han conseguido de los  últimos nueve posibles, promediando así un 90% de victoria. Por su parte, el Málaga de Míchel – quien solamente conoce la derrota en los dos partidos dirigidos- empieza a meter la cabeza en el abismo del descenso.

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Imagen: Maribel De Jesús (AG Deportes)