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Lo que parecía ser una temporada de transición tras la lesión de Tatum, se ha convertido en una candidatura al anillo


Si alguien no se acuerda de las predicciones que se hacían de los Celtics antes del inicio de la temporada, que mire a los Pacers, sin llegar a ese extremo, la situación que están viviendo en Indiana es parecida a lo que se vaticinaba para los Celtics en la 25/26. Sin embargo, Joe Mazzulla tenía otros planes, competir al máximo hasta la llegada de Tatum, algo que parecía imposible tratándose de una lesión de ligamento cruzado, lo lógico era perderse toda la temporada, pero lo lógico también era que Boston «tankeara«, y llevan toda la temporada segundos en el Este, y son los favoritos a llegar a las finales.

Y si hay que escoger a un principal responsable, ese es Joe Mazzulla. Esta temporada tenía un reto por delante al que nunca se había enfrentado siendo un entrenador tan joven, prácticamente su única experiencia como first coach hasta ahora era con una de las mejores plantillas de la historia de la liga, sin embargo, tras la marcha este verano de Jrue Holiday y Kristaps Porzingis, y la lesión de Tatum, el roster perdió mucho talento, pero junto al buen trabajo de Brad Steven en los despachos, los Celtics han conseguido mantenerse competitivos.

Los siguientes en la lista de responsables, es un big three inesperado: Jaylen Brown, Derick White y Payton Pritchard. Por mucho que fuera lo esperado, no hay que quitarle mérito a la temporada de Jaylen Brown asumiendo ser el «1», y echándose el equipo a la espalda, su temporada es de candidato a MVP, y debe ponerse en valor. Al igual que lo de Derick White, su evolución desde que llegó a Boston es increíble, de complemento de primer nivel, formando un backcourt defensivo letal junto a Holiday, a ser la segunda espada de uno de los mejores equipos de la liga.

Pero la historia en Boston esta temporada es sin duda la de Payton Pritchard, cuando llegó a la liga en 2020 muchos lo darían por perdido solo por su altura, obviando el talento que se escondía en ese 6’1′ de jugadorazo. De buen complemento de equipo campeón saliendo desde el banquillo, a ser de los mejores exteriores de la liga, pasando por sexto hombre de primer nivel. Hecho para jugar en los Boston Celtics, su temporada es de claro candidato a Most Improved Player.

Pero tampoco podemos olvidar la temporada de jugadores como Hauser, Queta, Luka Garza, Walsh, Scheierman, o nuestro Hugo González. La recuperación de Tatum le está restando minutos y peso ofensivo en el equipo, sin embargo el español ha entrado por el ojo a la afición celtic, gracias a su garra y compromiso defensivo. Visto lo visto hasta ahora de Hugo, parece que su hueco en la liga está garantizado, no se si cerca o fuera de Boston, pero tiene una base muy sólida como jugador de la NBA, y su margen de progreso ofensivo es muy alto, lo que le puede llevar al siguiente nivel.

Dicho esto, los Boston Celtics suman su quinta temporada consecutiva con 50 victorias, y jugarán playoffs por décima campaña consecutiva, dejando claro que el proyecto de los Jay’s sigue muy vivo, que los debates sobre su separación previos al anillo de 2024 nunca debieron existir, y que Joe Mazzulla es un entrenador «como la copa de un pino». Quieren alargar su ventaja como máximos campeones de la historia, aunque puede que se encuentren con su perseguidor, Lakers, en una hipotética final, y nada me haría más ilusión.