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Karim Benzema abrió la veda en San Mamés y condujo a su equipo a la victoria con una nueva exhibición de fútbol del delantero francés


Dicen los que saben que los mejores peloteros responden en el césped. Dicho y hecho. Deschamps, seleccionador francés, volvió a dejar fuera de la convocatoria de la escuadra gala a Benzema y el ariete contestó como mejor sabe, marcando y siendo decisivo. Karim fue el mejor futbolista blanco en La Catedral tras completar noventa minutos en los que se desfondó. Lo dio todo. Estuvo omnipresente para asociarse con sus compañeros en todas las partes del campo, tanto en el ataque como en las labores defensivas donde se le vio especialmente implicado y solidario con el esfuerzo colectivo.

Su carácter frío le ha jugado numerosas malas pasadas en los últimos tiempos. Especialmente cuando el equipo no cuaja un gran encuentro gran parte de las culpas recaen en el galo por su aparente escasa implicación y pasividad en el campo. Acostumbrado a pasar un examen final cada jornada, Benzema sacó un sobresaliente en la siempre complicada plaza de San Mamés. Abrió el marcador, buscó siempre la portería rival, siempre el primero en presionar y el último en bajar los brazos.

Karim volvió a ver puerta en el norte de España. No contento con el partidazo que cuajó en Eibar hace dos semanas, con doblete incluido, esta vez fue en Bilbao donde dejó su sello en forma de gol. No son pocos los que le ha hecho el francés al Athletic. Ocho en catorce partidos, seis en los últimos cuatro y tres en sus últimas dos visitas al coliseo rojiblanco. Regresó la BBC al Real Madrid pero solo un integrante del grupo de élite blanca cumplió con su cita con el gol. El nueve del Real Madrid. Karim Benzema.

Foto: Álvaro Jiménez (AG Deportes)

Twitter: @borjasarobe11

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