El 11 de noviembre la Superintendencia de Sociedades decretó que el Cúcuta Deportivo debe entrar a liquidación. De esta manera, el histórico club colombiano tendrá que afrontar una crisis económica que puede llevar, incluso, a su desaparición


En la industria del fútbol —a diferencia de muchas otras— las individualidades pueden llegar a ser determinantes. Tanto en la cancha de fútbol, como en el exterior de esta. Y cuando se menciona el exterior del terreno de juego se hace alusión a lo que puede hacer el recogepelotas, el entrenador, o el presidente del club.

Casos sobran a nivel global. Y en Colombia llegó el turno de Cúcuta Deportivo. Uno de los equipos históricos del país se encuentra en un grave proceso jurídico, económico y administrativo, que está afrontando uno de los momentos más problemáticos en la historia del club.

Un mal con nombre propio

José Augusto Cadena fue el encargado de la situación. Desde su llegada al club actuó en sentido contrario al progreso de la institución, todo mientras lograba aprovechar el mercado del fútbol para aumentar sus ingresos económicos. En repetidas ocasiones los medios de comunicación, e incluso algunos jugadores, alertaron de la situación a la Dimayor; pero esta tenía intereses similares a los de Cadena.

La Dimayor no actuaba para frenar esta situación, pues la presencia de Cadena le permitía a los directivos cumplir sus propósitos. Y cuando la situación se hizo imposible de ignorar, simplemente ya era demasiado tarde.

Dimayor, enemiga del fútbol colombiano

Cuando el Ministerio del Deporte anunció la suspensión del reconocimiento deportivo, la Dimayor sorpresivamente decidió respaldar a Cúcuta Deportivo y permitirle continuar sus compromisos. Tiempos después se descubrió que este accionar tenía un fin: al no jugar Cúcuta Deportivo, no se lograría cumplir con el contrato de los derechos televisivos.

Días después, la reunión anunció un comunicado en el que convocada a una cita con los 36 clubes profesionales del fútbol colombiano para discutir una situación: aprobar un adelanto de 1.500 millones de los derechos televisivos al Cúcuta Deportivo, esto con la intención de que José Augusto Cadena saldará las deudas del club.

Aún sin saber qué es peor, solo hubo dos clubes que se opusieron al adelanto económico: Deportes Tolima y Cortulua. Esto generó que el adelanto millonario no fuera aprobado y que Cúcuta Deportivo perdiera —casi con seguridad— la alternativa más latente para saldar las deudas.

¿Y ahora qué?

El plazo para ponerse al día con sus deudas era el 11 de noviembre. Nunca sucedió y por eso la Superintendencia de Sociedades actuó conforme a la ley. Al no pagar los 910 millones de pesos al IMRD (Instituto Municipal para la recreación y el deporte), los 340 millones ante la DIAN, los 2 millones ante el ICBF, y otras deudas, se declaró que el club será sometido a proceso de liquidación.

Esto significa que se declarará a una persona (liquidador) para que opere todas las acciones del club, mientras esté es disuelto. En dicho proceso se le da prioridad al pago de las deudas y a la espera de que llegue un posible comprador de la empresa, equipo de fútbol, en este caso.

Se desconoce cómo saldrá la institución de este proceso disolutivo y de quién tomará las riendas en este momento; pero existen riesgos de que el club tal y como se conoce en la actualidad tenga que desaparecer.

Cambio de roles en la Dimayor

Al momento de hacerse oficial la situación jurídica del Cúcuta Deportivo, la Dimayor convocó a otra reunión extraordinaria, en esta ocasión programa para el día 12 de noviembre, horas antes de que el club disputará su compromiso por liga frente a América de Cali.

En ella, siendo consecuentes con la situación, se decidió que Cúcuta no podría —y podrá— disputar los dos compromisos restantes al certamen. Es decir, acordó quitarle el reconocimiento deportivo, acatando lo decretado por el Ministerio del Deporte varias semanas atrás.

De esa manera, estos dos juegos el club los perderá por un resultado de 0-3. Sin embargo, esto no es lo preocupante, en ese contexto hay nudos más complejos. El futuro de la institución —y el mal momento económico del personal— son inciertos, mientras José Augusto Cadena desaparece del mapa, con un incremento notable en sus ingresos.

Foto: Twitter de Cúcuta Deportivo

Twitter: @JuanDavidTibad2