El plan de Mateu Alemany prioriza el costoso fichaje del lateral del Chelsea ante las salidas de Giménez y Lenglet
El mercado de verano anticipa movimientos de valor en la estructura deportiva del Metropolitano. Y es que, la dirección de fútbol profesional ha identificado las carencias principales del plantel tras una temporada de máxima exigencia europea. En este escenario, la retaguardia se sitúa como la línea prioritaria de intervención para sostener las aspiraciones competitivas del proyecto.
La planificación estratégica liderada por Mateu Alemany contempla una renovación profunda de los nombres que componen la zaga de Diego Simeone. El diseño de la nueva plantilla no se limitará a simples retoques complementarios, sino que buscará futbolistas de rendimiento inmediato. La intención es clara: elevar el nivel competitivo y corregir los desajustes defensivos sufridos en los últimos años.
El lateral del Chelsea se consolida como la prioridad absoluta
El carril izquierdo del Metropolitano se ha convertido en el verdadero talón de Aquiles del equipo durante los últimos cursos. Actualmente, la plantilla solo cuenta con Ruggeri como especialista puro en dicha demarcación, lo que genera una dependencia excesiva. Por ello, Marc Cucurella emerge como el elegido para ocupar un puesto estratégico que requiere jerarquía y recorrido.
La operación, sin embargo, se presenta compleja debido a las exigencias económicas del Chelsea, club que abonó más de 65 millones de euros por su traspaso en su día. Aunque la entidad británica contempla la necesidad de venderlo antes de que expire su contrato en 2028, los tiempos de Stamford Bridge no coinciden con las urgencias de la capital de España. Además, el reciente desembarco de Xabi Alonso en el banquillo londinense podría frenar la salida del internacional español.
A favor de los intereses rojiblancos juega la firme predisposición del defensor de Alella de regresar al fútbol español tras cinco temporadas en la Premier League. Sin embargo, el Atlético de Madrid no camina solo en esta carrera, ya que el Barcelona monitoriza con atención la situación del futbolista catalán. Ante este panorama, el objetivo de la dirección deportiva madrileña es encauzar las negociaciones antes de la cita mundialista del próximo mes de junio.
Salidas planificadas para financiar una reestructuración a fuego lento
La llegada de un futbolista del perfil de Cucurella, cuyo traspaso podría rondar los 50 o 60 millones de euros, condiciona por completo la hoja de ruta del resto de la demarcación. Al tratarse de una inversión estructural sumamente costosa, el club se ve obligado a gestionar el presupuesto con una precisión milimétrica. Con esto, los movimientos en la posición de defensa central adoptarán un ritmo mucho más pausado durante el periodo estival.
Ahora, la dirección deportiva trabaja simultáneamente en la rampa de salida, donde nombres como Clement Lenglet y José María Giménez aparecen como los principales señalados para abandonar la disciplina colchonera. Ambos defensores tienen vinculación contractual hasta 2028, pero sus salidas resultan indispensables para aligerar la masa salarial y hacer hueco a las nuevas incorporaciones. De este modo, la marcha de estos futbolistas marcará el inicio de la remodelación interior de la zaga.
Por otra parte, el central que aterrice en el Metropolitano para completar la parcela central no implicará un desembolso económico desorbitado ni se considerará una urgencia inmediata. Su rol en el esquema de Simeone será el de un complemento de plenas garantías para acompañar a los futbolistas asentados en la rotación como Pubill, Hancko y Le Normand. Así, el Atlético de Madrid prioriza el tiro limpio en el carril zurdo mientras apuntala el eje de su defensa sin prisas.
